Hay una escena que todos hemos vivido: alguien expone un argumento que parece sólido, que suena convincente, y sin embargo algo no encaja. No sabemos exactamente qué falla, pero hay una incomodidad lógica que no podemos articular. Esa incomodidad, cuando se le pone nombre, se llama falacia.
Una falacia es un razonamiento que parece válido pero no lo es: una cadena de premisas que conduce a una conclusión de una manera que viola al menos una regla de la lógica. Lo que hace a las falacias especialmente peligrosas no es su sofisticación, sino su capacidad para pasar desapercibidas. Funcionan precisamente porque se camuflan como argumentos legítimos, aprovechando asociaciones mentales habituales, sesgos cognitivos arraigados y la tendencia humana a aceptar sin cuestionar los razonamientos que confirman lo que ya creemos.
El estudio de las falacias es tan antiguo como la filosofía occidental. Aristóteles fue el primero en sistematizarlas, en el año 345 a.C. aproximadamente, en su obra Refutaciones sofísticas, donde identificó trece tipos distintos de argumentos engañosos utilizados por los sofistas, pensadores griegos que enseñaban el arte de persuadir independientemente de la verdad. Desde entonces, la lista se ha ampliado considerablemente: los lógicos medievales, los filósofos modernos y los teóricos de la argumentación contemporáneos han catalogado decenas de falacias adicionales.
Este artículo recorre los 28 tipos de falacias más importantes y frecuentes, explicando por qué cada una falla lógicamente, con qué ejemplo cotidiano se manifiesta y, sobre todo, qué mecanismo psicológico explota para resultar convincente a pesar de ser inválida.
Qué es exactamente una falacia
Antes de catalogarlas, conviene fijar bien el concepto. Una falacia es un error de razonamiento: no necesariamente una mentira, no necesariamente una conclusión falsa (una falacia puede conducir a una conclusión verdadera por pura casualidad), sino un proceso de inferencia defectuoso que vulnera al menos una regla lógica.
La distinción clásica separa las falacias formales de las informales:
- Las falacias formales son errores en la estructura del argumento, independientemente de su contenido. Se detectan analizando la forma lógica del razonamiento, sin necesidad de saber si las premisas son verdaderas o falsas.
- Las falacias informales son errores en el contenido, la relevancia o la suficiencia de las premisas. Aquí el problema no es la forma del razonamiento sino lo que se está argumentando: premisas irrelevantes para la conclusión, pruebas insuficientes o manipulación de las emociones del interlocutor.
Otra distinción útil, aunque hoy menos usada, es la que diferencia falacias de sofismas. Técnicamente, el sofisma es un razonamiento fallido cometido de forma deliberada, con intención de engañar. La falacia puede ser involuntaria: un error de razonamiento honesto. En la práctica, la línea entre ambos es borrosa y el término falacia se usa para los dos casos.
Las falacias no son accidentes del pensamiento: son el estado por defecto de un razonamiento que no se ha entrenado para cuestionarse a sí mismo.
Falacias formales
Las falacias formales se detectan sin necesidad de conocer el tema del debate: basta con analizar la estructura del argumento. Son menos frecuentes en el habla cotidiana que las informales, pero su comprensión es la base de cualquier entrenamiento en lógica.
1. Afirmación del consecuente
Estructura: "Si P entonces Q. Q es verdad. Por tanto, P es verdad."
Ejemplo: "Si llueve, el suelo está mojado. El suelo está mojado. Por tanto, ha llovido."
El error es obvio cuando se formula así: el suelo podría estar mojado por muchas otras razones (un cubo de agua, una rotura de tubería). La forma P→Q dice que P garantiza Q, pero no que Q solo pueda ocurrir si se da P. Sin embargo, esta falacia es sorprendentemente común en diagnósticos médicos informales, razonamientos conspiranoicos y argumentaciones cotidianas, porque la mente tiende a leer las implicaciones en ambas direcciones cuando no está alerta.
2. Negación del antecedente
Estructura: "Si P entonces Q. P es falso. Por tanto, Q es falso."
Ejemplo: "Si estudias, aprobarás. No has estudiado. Por tanto, no aprobarás."
De nuevo, el error es que Q puede ocurrir aunque P sea falso: puedes aprobar sin haber estudiado (si eres muy brillante, si el examen fue sencillo, si copiaste). La implicación P→Q no garantiza que Q solo ocurra cuando P ocurre.
3. Silogismo disyuntivo falso
Estructura: "O P o Q. No P. Por tanto, Q."
Esta forma es válida cuando la disyunción es exclusiva y exhaustiva (si solo existen esas dos posibilidades). Se convierte en falacia cuando se presentan solo dos opciones cuando en realidad existen más. Por eso está íntimamente relacionada con la falacia de la falsa dicotomía, que veremos en la sección de falacias informales.
Ejemplo falaz: "O eres con nosotros o eres contra nosotros. No estás con nosotros. Por tanto, estás contra nosotros."
El error no es estructural sino en la premisa: la disyunción es falsa porque existen otras posibilidades (neutralidad, indiferencia, desacuerdo parcial).
Falacias informales de relevancia
Las falacias de relevancia son las más comunes en debates cotidianos, políticos y mediáticos. Se caracterizan porque las premisas, aunque puedan ser verdaderas, no son relevantes para la conclusión que se pretende sostener.
4. Ad hominem (ataque a la persona)
Nombre latino: argumentum ad hominem ("argumento contra el hombre").
En lugar de refutar el argumento del interlocutor, se ataca a la persona que lo sostiene: su carácter, su historial, sus intereses o cualquier otra característica personal.
Ejemplo: "No podemos tomar en serio las ideas de ese economista sobre la desigualdad porque él mismo viene de una familia adinerada."
Por qué engaña: la mente asocia fácilmente la credibilidad de un argumento con la credibilidad de quien lo defiende. Pero la validez lógica de un argumento es independiente de las características personales de quien lo formula. Incluso una persona deshonesta puede tener razón.
Existe una variante legítima del ad hominem cuando las características personales son directamente relevantes para el argumento en cuestión: cuestionar la credibilidad de un testigo que tiene un interés directo en el resultado de un juicio no es una falacia. El error aparece cuando las características invocadas son irrelevantes para el asunto debatido.
5. Hombre de paja (strawman)
Consiste en distorsionar o caricaturizar la posición del interlocutor para atacar esa versión deformada en lugar de la original.
Ejemplo: Alguien propone reducir el presupuesto militar un 10%. Su oponente responde: "¿Así que quieres dejarnos indefensos ante cualquier amenaza?"
Por qué engaña: el oponente ha sustituido la posición real ("reducir el gasto un 10%") por una versión extrema e irreconocible ("eliminar toda defensa"), que es mucho más fácil de atacar. El interlocutor queda en la posición de tener que defender algo que nunca dijo.
6. Ad populum (apelación a la mayoría)
Nombre latino: argumentum ad populum ("argumento al pueblo").
Consiste en sostener que algo es verdadero, bueno o correcto simplemente porque muchas personas lo creen o lo hacen.
Ejemplo: "Millones de personas toman este suplemento, así que debe funcionar."
Por qué engaña: apela a la necesidad social de conformidad y al heurístico de la prueba social: si mucha gente lo hace, algo de bueno tendrá. Pero la verdad no se determina por votación. Durante siglos, la mayoría creyó que la Tierra era el centro del universo.
7. Ad verecundiam (apelación ilegítima a la autoridad)
Nombre latino: argumentum ad verecundiam ("argumento a la deferencia").
Consiste en aceptar una afirmación como verdadera simplemente porque la sostiene alguien con autoridad o prestigio, independientemente de si esa autoridad es relevante para el tema en cuestión.
Ejemplo: "Este famoso futbolista recomienda esta dieta, así que debe ser la mejor para perder peso."
Por qué engaña: la deferencia a la autoridad es un heurístico útil en la vida cotidiana (confiar en el médico, en el ingeniero, en el experto). La falacia aparece cuando la autoridad invocada no es competente en el ámbito en cuestión, o cuando se invoca para eludir el análisis de las razones concretas.
Cuidado: apelar a la autoridad no siempre es falaz. Si un climatólogo con décadas de investigación afirma algo sobre el cambio climático, su autoridad es relevante y considerar su opinión es razonable. La falacia emerge cuando la autoridad está fuera de su ámbito o cuando reemplaza completamente el análisis de las razones.
8. Ad ignorantiam (apelación a la ignorancia)
Nombre latino: argumentum ad ignorantiam ("argumento a la ignorancia").
Consiste en sostener que algo es verdad porque no se ha podido demostrar que es falso, o que algo es falso porque no se ha podido demostrar que es verdad.
Ejemplo: "Nadie ha podido demostrar que los extraterrestres no existen, por tanto existen."
Por qué engaña: explota el principio epistemológico correcto de que la ausencia de evidencia no equivale a evidencia de ausencia, pero lo usa de forma invertida: la imposibilidad de refutar una afirmación no es evidencia positiva de su verdad. La carga de la prueba recae sobre quien hace la afirmación positiva.
9. Ad baculum (apelación a la fuerza)
Nombre latino: argumentum ad baculum ("argumento al bastón").
Consiste en intentar que alguien acepte una posición mediante amenazas o coerción en lugar de razones.
Ejemplo: "Más te vale estar de acuerdo con la política de la empresa si no quieres problemas en tu próxima evaluación."
Por qué engaña: la amenaza puede ser efectiva para cambiar el comportamiento, pero no para establecer la verdad de una afirmación. Que alguien pueda hacernos daño si no aceptamos una idea no convierte esa idea en correcta.
10. Ad misericordiam (apelación a la compasión)
Nombre latino: argumentum ad misericordiam ("argumento a la misericordia").
Consiste en apelar a la lástima, la compasión o la piedad para sostener una conclusión que debería sostenerse sobre bases racionales.
Ejemplo: "Deberías concederme el aumento de sueldo porque estoy atravesando una situación familiar muy difícil."
Por qué engaña: la compasión es una emoción moralmente relevante en muchos contextos, lo que hace que sea difícil separar los casos en que es pertinente de aquellos en que no lo es. La falacia aparece cuando la situación emocional no guarda relación con los méritos del argumento: las circunstancias familiares de alguien no son una razón para evaluar si merece un aumento de sueldo.
11. Tu quoque ("tú también")
Nombre latino: tu quoque ("tú también").
Consiste en responder a una crítica señalando que el crítico también incurre en el mismo comportamiento que critica, como si eso invalidara la crítica.
Ejemplo: Un médico recomienda a un paciente que deje de fumar. El paciente responde: "¿Y usted qué me puede decir, si usted también fuma?"
Por qué engaña: que el médico sea hipócrita respecto a sus propios consejos no invalida la evidencia científica sobre los efectos del tabaco. La conducta personal del que argumenta es irrelevante para la validez de su argumento. Sin embargo, la mente registra la incoherencia del interlocutor y la usa para justificar no atender el argumento.
Falacias informales de presunción
Las falacias de presunción presentan premisas que asumen como ciertas cosas que no han sido demostradas, o construyen el argumento sobre bases que no son lo que parecen.
12. Petición de principio (razonamiento circular)
Nombre latino: petitio principii.
Consiste en usar la conclusión que se quiere demostrar como una de las premisas del argumento. El razonamiento es circular: asume lo que pretende probar.
Ejemplo: "La Biblia es la palabra de Dios porque lo dice la Biblia, y la Biblia dice la verdad porque es la palabra de Dios."
Por qué engaña: en razonamientos circulares elaborados, la tautología puede estar muy disimulada y parecer que se está argumentando algo cuando en realidad solo se está repitiendo la misma afirmación con otras palabras.
13. Falsa dicotomía (dilema falso)
Consiste en presentar solo dos opciones como si fueran las únicas posibles, cuando en realidad existen más alternativas.
Ejemplo: "O apoyas esta intervención militar o eres un cobarde que no defiende a su país."
Por qué engaña: las situaciones complejas rara vez tienen solo dos posibilidades. Presentar falsas dicotomías fuerza al interlocutor a elegir dentro de un marco limitado que le ha sido impuesto. Es especialmente común en retórica política y en publicidad.
14. Pendiente resbaladiza (slippery slope)
Consiste en sostener que un primer paso necesariamente conducirá, a través de una cadena de consecuencias inevitables, a un resultado final extremo y negativo, sin proporcionar razones suficientes para que esa cadena sea inevitable.
Ejemplo: "Si permitimos el matrimonio entre personas del mismo sexo, a continuación se permitirá el matrimonio entre humanos y animales."
Por qué engaña: aprovecha el miedo a las consecuencias y la tendencia a pensar en términos de efectos cascada. No toda pendiente es resbaladiza: la falacia radica en asumir que los pasos intermedios son inevitables sin demostrar por qué lo serían.
15. Post hoc ergo propter hoc ("después, luego a causa de")
Nombre latino: post hoc ergo propter hoc.
Consiste en sostener que un evento causó otro simplemente porque ocurrió antes de él, confundiendo la sucesión temporal con la causalidad.
Ejemplo: "Desde que instalaron esa antena de telefonía móvil en el barrio, han aumentado los casos de dolor de cabeza. La antena los está causando."
Por qué engaña: el cerebro humano está predispuesto evolutivamente a detectar causalidades incluso donde no las hay, como mecanismo de aprendizaje rápido. En un entorno peligroso, suponer causalidad donde solo hay correlación es menos costoso que no detectar causalidades reales. Pero en el razonamiento científico y cotidiano, la correlación temporal no es prueba suficiente de causalidad.
16. Generalización apresurada
Consiste en extraer una conclusión general a partir de una muestra demasiado pequeña, atípica o no representativa.
Ejemplo: "Los dos inmigrantes que conozco no trabajan. Los inmigrantes son vagos."
Por qué engaña: la mente generaliza de forma natural a partir de experiencias concretas: es uno de los mecanismos básicos del aprendizaje. La falacia aparece cuando la muestra es tan reducida o está tan sesgada que la generalización no está justificada. Los estereotipos son, en su mayor parte, generalizaciones apresuradas codificadas culturalmente.
17. Falsa causa
Variante más amplia del post hoc, consiste en atribuir una relación causal entre dos fenómenos correlacionados sin justificación suficiente. No solo incluye la confusión temporal, sino cualquier inferencia causal no fundamentada.
Ejemplo: "Los países con mayor consumo de chocolate per cápita tienen más premios Nobel per cápita. El chocolate mejora la capacidad intelectual."
Este ejemplo real, publicado provocativamente en una revista médica en 2012, ilustra cómo la correlación estadística puede generar inferencias causales absurdas. La variable real puede ser la riqueza del país, correlacionada tanto con el consumo de chocolate como con el número de premios Nobel.
18. Pregunta capciosa (pregunta compleja)
Consiste en formular una pregunta que presupone la verdad de una afirmación que no ha sido admitida ni demostrada, de modo que cualquier respuesta directa la acepta implícitamente.
Ejemplo clásico: "¿Has dejado ya de pegarle a tu mujer?" Tanto el "sí" como el "no" aceptan implícitamente que en algún momento se le pegaba.
Por qué engaña: es especialmente efectiva en interrogatorios, debates políticos y en publicidad. Obliga al interlocutor a deshacer la pregunta antes de responderla, lo que puede parecer evasivo aunque sea la respuesta intelectualmente correcta.
19. Equivocación (falacia del doble sentido)
Consiste en usar un término con dos significados distintos en diferentes partes del argumento, como si tuviera el mismo significado en ambas.
Ejemplo: "Las leyes de la naturaleza son leyes. Las leyes son hechas por legisladores. Por tanto, las leyes de la naturaleza son hechas por legisladores."
Por qué engaña: el lenguaje cotidiano está lleno de términos polisémicos y el cerebro tiende a asumir coherencia semántica dentro de un mismo discurso. La equivocación explota esa tendencia.
20. Apelación a la tradición (ad antiquitatem)
Consiste en sostener que algo es correcto o válido simplemente porque siempre ha sido así o porque tiene mucha antigüedad.
Ejemplo: "Esta práctica médica se lleva haciendo desde hace siglos, así que debe ser eficaz."
Por qué engaña: la longevidad de una práctica puede generar una presunción razonable de utilidad, pero no es prueba de su efectividad. Muchas prácticas antiguas han resultado ineficaces o dañinas cuando se han sometido a evaluación rigurosa: la sangría, el uso de mercurio como medicamento, o la trepanación craneal como tratamiento para la epilepsia.
21. Apelación a la novedad (ad novitatem)
El opuesto simétrico de la tradición: sostener que algo es mejor simplemente porque es más nuevo o más moderno.
Ejemplo: "Esta nueva terapia psicológica es superior a la cognitivo-conductual porque es más reciente."
Por qué engaña: en un contexto cultural que valora la innovación y el progreso tecnológico, la novedad adquiere automáticamente un halo de credibilidad. Pero la novedad no es evidencia de superioridad.
22. Apelación a la naturaleza
Consiste en sostener que algo es bueno, seguro o correcto simplemente porque es natural, o malo y peligroso porque es artificial.
Ejemplo: "Este suplemento es completamente seguro porque es 100% natural."
Por qué engaña: la naturalidad no implica inocuidad ni eficacia. El arsénico es natural y tóxico; la penicilina sintética es artificial y salvavidas. La apelación a la naturaleza es una de las falacias más comunes en el marketing de productos de salud y bienestar.
Falacias informales de ambigüedad y manipulación
23. Hombre bueno, argumento malo (ad hominem inverso o falacia del hombre bueno)
La variante inversa del ad hominem: en lugar de atacar a la persona para rechazar su argumento, se acepta un argumento porque quien lo defiende es una buena persona o tiene buenas intenciones.
Ejemplo: "Esta ley debe ser buena porque la propone un político que toda su vida ha demostrado integridad."
Por qué engaña: las buenas intenciones no garantizan buenos argumentos. La historia está llena de personas bien intencionadas que sostuvieron posiciones erróneas.
24. Costo irrecuperable (sunk cost fallacy)
Consiste en sostener que se debe continuar con una acción, proyecto o relación simplemente porque ya se han invertido recursos (tiempo, dinero, esfuerzo) en ella, aunque todo indique que continuar es perjudicial.
Ejemplo: "Ya he invertido tres años en esta empresa y he perdido mucho dinero, pero debo seguir porque si lo abandono ahora habrá sido todo en vano."
Por qué engaña: el cerebro tiene una fuerte aversión a las pérdidas (documentada extensamente por Daniel Kahneman y Amos Tversky) y tiende a sobrevalorar lo ya invertido. Pero desde un punto de vista racional, los costos pasados son irrecuperables y no deberían influir en las decisiones futuras; estas deberían basarse solo en los costos y beneficios esperados a partir de este momento.
25. Escurrir el bulto (evasión)
Consiste en responder a una pregunta o argumento con otro argumento o pregunta que no aborda el problema original, sino que lo desvía hacia otro asunto.
Ejemplo. Periodista: "¿Por qué no se ha cumplido la promesa de reducir el paro?" Político: "Lo que hay que preguntarse es por qué la oposición no apoyó nuestros planes de inversión."
Por qué engaña: en el debate en tiempo real, la evasión puede pasar desapercibida si se ejecuta con fluidez y si el asunto al que se desvía la atención es también relevante o emocionalmente cargado.
26. Efecto halo (generalización desde virtudes)
Consiste en extrapolar las virtudes o defectos de alguien o algo en un ámbito hacia otros ámbitos completamente distintos.
Ejemplo: "Este actor es brillante en sus papeles dramáticos, así que su opinión sobre política exterior debe ser muy valiosa."
Por qué engaña: el efecto halo es uno de los sesgos cognitivos más robustamente documentados en psicología social. Tendemos a inferir que las personas o cosas que son buenas en una dimensión son también buenas en otras. La publicidad lo explota sistemáticamente: asociar una marca a personas atractivas y admiradas hace que esa admiración se transfiera al producto.
27. Sesgo de confirmación como argumento
Consiste en presentar solo la evidencia que apoya una conclusión mientras se ignoran, minimizan o descartan sistemáticamente los datos que la contradicen.
Ejemplo: "Los estudios que apoyamos muestran que esta dieta funciona." (Sin mencionar los diez estudios que no encontraron efecto.)
Por qué engaña: el sesgo de confirmación es uno de los sesgos cognitivos más universales de la psicología humana, documentado exhaustivamente desde los trabajos de Peter Wason en la década de 1960. Tendemos de forma natural a buscar información que confirme nuestras creencias preexistentes y a procesarla de forma menos crítica que la información contraria. Cuando este sesgo se usa deliberadamente en una argumentación, se convierte en una falacia de manipulación de la evidencia.
28. Falacia del francotirador (Texas sharpshooter fallacy)
Consiste en seleccionar datos de un conjunto grande para que parezca que confirman un patrón o una hipótesis, cuando en realidad ese patrón se ha encontrado después de mirar los datos, no antes.
El nombre viene de la imagen de un vaquero que dispara aleatoriamente contra un granero y luego pinta una diana alrededor del grupo de agujeros más denso, para presumir de puntería.
Ejemplo: "¿Ves? En los últimos cien años, siempre que hay una conjunción de Saturno con Júpiter, ocurre un terremoto importante en Asia." (Si se buscan en suficientes datos, siempre se puede encontrar alguna correlación que parezca significativa.)
Por qué engaña: la mente humana es extraordinariamente buena detectando patrones, lo cual es adaptativo en muchos contextos pero nos hace vulnerables a ver patrones donde no los hay, especialmente cuando los datos son abundantes y podemos seleccionar a posteriori qué parte queremos mostrar.
Cómo detectar y rebatir falacias
Conocer las falacias es solo el primer paso. El verdadero objetivo es desarrollar la capacidad de detectarlas en tiempo real, en debates cotidianos, en noticias, en publicidad y, sobre todo, en el propio pensamiento.
Algunas estrategias prácticas:
- Separar la persona del argumento. Antes de valorar quién lo dice, pregúntate qué dice exactamente y si el razonamiento se sostiene independientemente de quien lo formula.
- Pedir que se haga explícito el razonamiento. Muchas falacias se vuelven obvias cuando se obliga a formular claramente todas las premisas. "¿Por qué crees que eso lleva a esa conclusión?"
- Buscar la premisa oculta. La mayoría de las falacias funcionan ocultando una premisa clave que, si se hiciera explícita, resultaría inaceptable. Encontrar esa premisa es a menudo suficiente para desmontar el argumento.
- Aplicar el principio de caridad antes de criticar. Antes de señalar que un argumento es falaz, intenta interpretarlo en su versión más sólida. Atacar la peor versión de un argumento es, precisamente, la falacia del hombre de paja.
- Cuestionar los propios argumentos con el mismo rigor. El sesgo de confirmación hace que apliquemos estándares más estrictos a los argumentos con los que no estamos de acuerdo. La honestidad intelectual exige el mismo nivel de escrutinio para nuestras propias posiciones.
Detectar una falacia en el argumento del adversario es relativamente sencillo. Detectarla en el propio argumento requiere una honestidad intelectual que no se aprende de golpe, sino con práctica continua.
El dominio de las falacias no es un fin en sí mismo: es una herramienta al servicio del pensamiento crítico, esa capacidad de evaluar argumentos con rigor, identificar sus supuestos ocultos y llegar a conclusiones justificadas. En un entorno saturado de información, discursos políticos, publicidad y desinformación, reconocer estas trampas del razonamiento se ha convertido en una de las habilidades más prácticas y más escasas de nuestro tiempo.
Las falacias, en definitiva, son los caminos cortos que toma el pensamiento cuando no quiere el trabajo de razonar bien. Conocerlas no garantiza que nunca las usemos ni que nunca caigamos en ellas, pero sí aumenta significativamente la probabilidad de darnos cuenta cuando lo hacemos. Y ese momento de darse cuenta es el comienzo de pensar mejor. Si te interesa el marco teórico más amplio en el que se inscriben estas herramientas de análisis del conocimiento, la epistemología ofrece el terreno conceptual del que emerge el estudio de la argumentación válida.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es una falacia lógica?
¿Cuál es la diferencia entre falacia formal e informal?
¿Qué es la falacia ad hominem?
¿Qué es la falacia del hombre de paja?
¿Cuál es la diferencia entre falacia y sofisma?
¿Qué es la falacia post hoc ergo propter hoc?
¿Cómo puedo aprender a detectar falacias?
¿Quién estudió primero las falacias lógicas?
Fuentes y Referencias
- Aristóteles (345 a.C./2018). Refutaciones sofísticas. Gredos.
- Hamblin, C. L. (1970). Fallacies. Methuen.
- Weston, A. (2006). Las claves de la argumentación. Ariel.
- Kahneman, D. (2011). Pensar rápido, pensar despacio. Debate.
- Walton, D. (2008). Informal Logic: A Pragmatic Approach (2nd ed.). Cambridge University Press.
- Wason, P. C. (1968). Reasoning about a rule. Quarterly Journal of Experimental Psychology, 20(3), 273-281.
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Raquel León. (2026, abril 28). Los 28 tipos de falacias lógicas y argumentativas: qué son y ejemplos. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/tipos-falacias-logicas-argumentativas
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