Historia de la psicología 7 min de lectura · 9 fuentes documentadas

René Descartes: mente, cuerpo y orígenes de un problema psicológico

Biografía crítica de René Descartes y guía histórica de su duda metódica, el dualismo mente-cuerpo, la fisiología mecanicista, las pasiones y los límites de su legado para la psicología.

- Raquel León Raquel León - Revisado el 29 de julio, 2026
Retrato atribuido a Frans Hals del filósofo René Descartes
Retrato de René Descartes atribuido a Frans Hals, década de 1640, vía Wikimedia Commons. Dominio público. Public Domain Mark 1.0

Por qué Descartes aparece en la historia de la psicología

René Descartes no fue psicólogo en el sentido profesional que esa palabra adquiriría siglos después. Fue filósofo, matemático y estudioso de la naturaleza. Sin embargo, planteó con especial nitidez una pregunta que aún organiza debates sobre la mente: qué relación existe entre la experiencia consciente y el cuerpo. Su respuesta dualista ya no es el punto de partida de la psicología científica, pero el problema que dejó formulado sigue abierto en filosofía de la mente y ciencias cognitivas [1].

Su importancia histórica tampoco reside en haber fundado por sí solo el método científico. Descartes participó en una transformación intelectual más amplia. Propuso reglas para conducir el razonamiento, buscó explicaciones mecánicas de numerosos procesos corporales y trató de establecer un conocimiento seguro a partir de principios examinados con rigor. Esa combinación influyó en la manera de separar, y después intentar volver a relacionar, el estudio de la mente y el del organismo.

De La Flèche a los Países Bajos

Descartes nació el 31 de marzo de 1596 en La Haye en Touraine, localidad francesa que hoy lleva su nombre. Se formó en el colegio jesuita de La Flèche y estudió derecho en Poitiers. Tras viajar y servir brevemente en ejércitos europeos, se instaló en los Países Bajos a finales de 1628. Allí escribió la mayor parte de su obra durante más de veinte años [1].

En 1637 publicó en francés el Discurso del método, acompañado de tres ensayos científicos. Le siguieron las Meditaciones metafísicas en 1641 y los Principios de la filosofía en 1644. Su último libro publicado en vida, Las pasiones del alma, apareció en 1649. Ese mismo año aceptó la invitación de la reina Cristina de Suecia y se trasladó a Estocolmo, donde murió el 11 de febrero de 1650 [1].

La secuencia importa porque sus ideas sobre la mente no forman un tratado moderno de psicología. Están repartidas entre obras de metafísica, física, medicina y moral. Leerlas juntas permite entender tanto su ambición como sus límites.

La duda y el sujeto que piensa

El método cartesiano comienza suspendiendo el asentimiento ante creencias que puedan ponerse en duda. No es una recomendación para desconfiar de todo en la vida diaria, sino un recurso filosófico: si los sentidos a veces engañan y un sueño puede parecer real mientras dura, ¿qué afirmación queda a salvo de una duda llevada al extremo? [2]

La respuesta es la actividad misma de pensar. Mientras duda, el sujeto no puede negar que está pensando y, por tanto, que existe como sujeto de ese pensamiento. En el Discurso, Descartes condensó el paso en la fórmula francesa que suele traducirse como «pienso, luego existo» [2]. A partir de ahí intentó reconstruir el conocimiento.

Para la historia de la psicología, esta maniobra tuvo un efecto duradero: convirtió la experiencia en primera persona en un problema central. También favoreció una división difícil. Lo mental parecía conocerse desde dentro, mientras el cuerpo podía estudiarse como un objeto extenso, sometido a relaciones de tamaño, forma y movimiento.

Dos sustancias y un problema sin resolver

Descartes defendió que mente y cuerpo eran sustancias realmente distintas. La esencia de la mente era pensar; la del cuerpo, ocupar espacio. Esta posición se conoce como dualismo de sustancias. Permitía concebir un organismo regido por leyes mecánicas sin reducir el pensamiento racional a materia [1].

La separación generó inmediatamente una objeción. En 1643, Isabel de Bohemia preguntó a Descartes cómo podía una mente sin extensión causar el movimiento de un cuerpo. La pregunta señalaba una dificultad básica: las explicaciones mecánicas habituales requerían contacto, impulso o una propiedad física, ninguna de las cuales parecía pertenecer al alma cartesiana [3].

Descartes insistió en que la unión entre alma y cuerpo se experimentaba de manera directa, pero no dio una explicación mecánica que resolviera la objeción. Identificó la glándula pineal como un lugar principal de coordinación porque la consideraba una estructura única en un cerebro con muchas partes dobles. En su modelo, los movimientos de esa glándula intervenían en la relación entre percepciones, voluntad y actividad corporal [4].

La hipótesis no ha sobrevivido. La pineal no está suspendida entre los ventrículos como él suponía, y la circulación de «espíritus animales» por nervios huecos no describe el sistema nervioso. Algunos anatomistas de su propio siglo ya cuestionaron esas premisas [4]. La propuesta interesa como episodio histórico, no como una localización temprana y acertada de la conciencia.

El cuerpo como mecanismo

En el Tratado del hombre, escrito antes de 1637 y publicado después de su muerte, Descartes imaginó un cuerpo organizado como una máquina. Los estímulos moverían pequeños filamentos nerviosos, abrirían conductos en el cerebro y dirigirían los espíritus animales hacia los músculos. Con ese esquema pretendía explicar percepciones y movimientos sin atribuir cada respuesta a una decisión del alma [4].

Las historias de la neurociencia suelen relacionar este modelo con la teoría del reflejo. La relación requiere dos precisiones. Descartes no empleó el término técnico en el sentido que adquirió después, y su circuito no equivalía al arco reflejo espinal de la fisiología contemporánea. El vocablo y la teoría fueron reformulados por autores posteriores. Por eso es más exacto decir que su mecanismo se parecía a ciertas explicaciones reflejas futuras que llamarlo inventor del reflejo moderno [5][6].

Su mecanicismo alcanzó también a los animales. Descartes negó que tuvieran una mente racional como la humana y explicó su conducta a partir de la organización corporal. Hay debate académico sobre si esto equivale a afirmar que no les atribuía ninguna forma de sensación. Las categorías actuales de conciencia animal no encajan sin más en sus textos [1][8]. Lo que sí resulta claro es que estableció una frontera muy marcada entre razón humana y conducta animal.

Las pasiones no eran simples errores

Las pasiones del alma ofrece la exposición más desarrollada de su psicofisiología. Descartes definió las pasiones como percepciones o emociones del alma causadas y sostenidas por movimientos de los espíritus animales. El miedo, por ejemplo, dependía en su explicación de cambios cerebrales y corporales que también preparaban la huida [1][7].

Aunque esa fisiología sea incorrecta, el planteamiento no reducía las emociones a obstáculos para pensar. Las pasiones orientaban al organismo hacia aquello que parecía útil y ayudaban a mantener una acción. Descartes también creía que podían regularse de forma indirecta: no mediante una orden desnuda de la voluntad, sino cultivando juicios y hábitos capaces de suscitar otras representaciones [7].

Conviene evitar una traducción apresurada al presente. Sus «espíritus animales» no son neurotransmisores, su pineal no es un centro ejecutivo y su teoría no anticipa con exactitud una explicación neurocientífica de la emoción. Lo históricamente significativo es el intento de describir conjuntamente experiencia, disposición corporal y acción.

Qué queda de su legado

Las respuestas concretas de Descartes sobre nervios, ventrículos y glándula pineal pertenecen a una fisiología abandonada. Su dualismo tampoco ofrece una solución aceptada al modo en que mente y cuerpo interactúan. La objeción de Isabel conserva toda su fuerza: nombrar un punto del cerebro no explica cómo se relacionarían dos sustancias definidas como radicalmente distintas [3][4].

Su legado para la psicología es más preciso si se formula como un conjunto de problemas. Descartes ayudó a situar la conciencia, la certeza subjetiva, la acción automática y la relación entre emoción y cuerpo en el centro de una investigación sistemática. También dejó una separación conceptual que las ciencias posteriores han intentado superar. Leerlo hoy permite ver el origen de varias preguntas, pero exige distinguirlas de las soluciones que la evidencia ya no sostiene.

Autoría y revisión

La psicología no avanzó en línea recta ni nació de una sola escuela. Seguimos a quienes formularon preguntas, diseñaron experimentos, abrieron campos de estudio o discutieron las respuestas de su época.

9 fuentes documentadas

Escrito por

Raquel León

Revisado el

29 de julio, 2026

Próxima revisión

29 de enero, 2028

Fuentes y documentación

9 fuentes documentadas

  1. René Descartes , Stanford Encyclopedia of Philosophy enciclopedia académica · Secciones 1, 3.1, 3.3, 4.1, 4.2, 5 y 6
  2. A Discourse on Method , Project Gutenberg fuente primaria · Partes II, IV, V y VI
  3. The Correspondence between Princess Elisabeth of Bohemia and René Descartes , University of Chicago Press edición académica de fuente primaria · Cartas de mayo y junio de 1643
  4. Descartes and the Pineal Gland , Stanford Encyclopedia of Philosophy enciclopedia académica · Secciones 2.1 a 2.4 y 3.1
  5. The Reflex Theory and the Psychology of Science , Revista de Historia de la Psicología artículo académico · Introducción y apartado histórico sobre Descartes y Astruc
  6. Reflex theory, cautionary tale: misleading simplicity in early neuroscience , Synthese artículo académico · Apartados sobre historia y límites de la teoría refleja
  7. The Passions of the Soul , Library of Congress fuente primaria digitalizada · Artículos 27, 32, 40, 48 y 211
  8. Animal Consciousness , Stanford Encyclopedia of Philosophy enciclopedia académica · Apartado histórico sobre Descartes
  9. Frans Hals, Portrait of René Descartes.png , Wikimedia Commons ficha de imagen · Campos Description, Author y Licensing
Raquel León

Escrito por

Raquel León

Psicóloga general sanitaria y redactora

Psicóloga, socióloga y redactora, esta profesional combina una sólida base académica con una mirada amplia sobre el comportamiento humano y los contextos sociales en los que se desarrolla. Graduada en Psicología por la Universidad Pablo de Olavide y con un Más.

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Raquel León. (2026). René Descartes: mente, cuerpo y orígenes de un problema psicológico. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/biografias/descartes-historia-psicologia

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