La moral no aparece de golpe. Nadie nace razonando sobre la justicia, las leyes o los derechos humanos con la misma complejidad con la que puede hacerlo un adulto. En la infancia, muchas decisiones morales se interpretan de forma muy concreta: algo está mal porque trae castigo, porque una autoridad lo prohíbe o porque perjudica directamente a quien decide.
Lawrence Kohlberg intentó estudiar precisamente ese proceso: cómo evoluciona el razonamiento moral desde formas simples, centradas en el castigo y el interés propio, hasta formas más abstractas, basadas en principios de justicia, derechos y responsabilidad social. Su propuesta es una de las teorías clásicas de la psicología del desarrollo, aunque también ha recibido críticas importantes.
En este artículo veremos quién fue Kohlberg, cuáles son sus tres niveles y seis etapas del desarrollo moral, cómo se aplican a dilemas reales y qué límites tiene su teoría. Porque entender a Kohlberg no consiste en memorizar una escalera de fases, sino en comprender cómo las personas justifican lo que consideran correcto.
Qué es la teoría del desarrollo moral de Kohlberg
La teoría del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg plantea que las personas atraviesan distintas etapas en la forma de razonar sobre lo justo, lo correcto y lo incorrecto. Lo importante no es solo qué decisión toma una persona, sino por qué la toma.
Por ejemplo, dos personas pueden decir que robar está mal. Pero una puede pensarlo porque teme ir a la cárcel, otra porque cree que las normas deben cumplirse para que la sociedad funcione, y otra porque considera que vulnerar la propiedad ajena rompe un principio de justicia. La conducta puede parecer parecida, pero el razonamiento moral es distinto.
Kohlberg se inspiró en Jean Piaget, que ya había estudiado el desarrollo moral infantil y la evolución del pensamiento en la niñez. Igual que Piaget, Kohlberg defendía que el razonamiento moral cambia cualitativamente con el desarrollo. No se trata solo de acumular más información, sino de construir formas más complejas de pensar.
También conviene entender que Kohlberg no estudiaba la moral como lo haría un filósofo, preguntándose qué es el bien en abstracto. Su interés era psicológico: quería analizar cómo razonan las personas cuando se enfrentan a dilemas morales. En ese sentido, su teoría conecta con la psicología del desarrollo, porque intenta explicar cómo cambia la mente a lo largo de la vida.
Quién fue Lawrence Kohlberg
Lawrence Kohlberg fue un psicólogo estadounidense nacido en 1927. Trabajó en universidades como la Universidad de Chicago y Harvard, y dedicó buena parte de su carrera a estudiar el razonamiento moral. Su obra más influyente se desarrolló a partir de entrevistas con niños, adolescentes y adultos a quienes planteaba dilemas éticos.
El más conocido es el dilema de Heinz. En este relato, un hombre llamado Heinz necesita un medicamento para salvar la vida de su esposa, pero el farmacéutico lo vende a un precio que no puede pagar. La pregunta clave es: ¿debería Heinz robar el medicamento?
A Kohlberg no le interesaba únicamente si la persona respondía sí o no. Le interesaba la justificación. Una respuesta como debería robarlo porque si no su mujer muere expresa un tipo de razonamiento. Otra como no debería robarlo porque la ley debe respetarse expresa otro. Y otra como la vida humana está por encima de una norma de propiedad expresa un razonamiento más abstracto.
Esta forma de estudiar la moral fue innovadora porque desplazó el foco desde la obediencia externa hacia la estructura del pensamiento moral. Lo importante no era solo cumplir normas, sino comprender qué tipo de razonamiento hay detrás de esa obediencia o desobediencia.
Los tres niveles del desarrollo moral
Kohlberg organizó el desarrollo moral en tres grandes niveles: preconvencional, convencional y postconvencional. Cada nivel incluye dos etapas, lo que da un total de seis etapas.
La idea general es que el razonamiento moral pasa de estar centrado en las consecuencias personales, después en la aprobación social y el cumplimiento de normas, y finalmente en principios éticos más abstractos.
No todas las personas llegan al último nivel. De hecho, una de las críticas y observaciones más importantes sobre la teoría es que el razonamiento postconvencional parece menos frecuente de lo que podría sugerir una lectura simplista del modelo.
Nivel 1: moral preconvencional
El nivel preconvencional suele aparecer en la infancia, aunque también puede observarse en adultos en ciertos contextos. En esta fase, la persona interpreta la moral desde un punto de vista muy concreto y centrado en las consecuencias inmediatas.
Lo correcto se entiende en función de evitar castigos, obtener recompensas o satisfacer intereses propios. Todavía no hay una interiorización profunda de las normas sociales ni de principios éticos abstractos.
Etapa 1. Orientación hacia el castigo y la obediencia
En esta primera etapa, algo se considera malo si trae castigo. La autoridad externa tiene un peso enorme. El niño o la persona no razona tanto sobre la justicia de la norma, sino sobre las consecuencias de incumplirla.
Un ejemplo sencillo: un niño puede decir que mentir está mal porque si miente sus padres le castigarán. No necesariamente entiende todavía el valor de la honestidad como principio, sino que asocia la conducta con una consecuencia desagradable.
En el dilema de Heinz, alguien situado en esta etapa podría decir que Heinz no debe robar el medicamento porque lo meterán en la cárcel. El argumento no se centra en la vida de la esposa ni en la injusticia del precio, sino en la posibilidad de recibir un castigo.
Esta forma de razonamiento no es absurda. Es una forma inicial de organización moral. El problema es que resulta limitada: si no hay castigo visible, la conducta podría dejar de parecer incorrecta.
Etapa 2. Orientación hacia el interés propio
En la segunda etapa, la persona empieza a reconocer que existen intereses distintos. Ya no todo gira solo en torno al castigo, sino también al beneficio personal y al intercambio.
La lógica suele ser: yo hago algo por ti si tú haces algo por mí. Es una moral de reciprocidad básica, pero todavía muy centrada en el interés individual.
En el dilema de Heinz, alguien podría decir que Heinz debe robar el medicamento porque necesita a su esposa o porque ella haría lo mismo por él. También podría decir que no debe hacerlo porque se arriesga demasiado y no le compensa.
Esta etapa introduce una idea importante: los demás también tienen deseos y necesidades. Sin embargo, la visión sigue siendo bastante instrumental. Las relaciones se entienden en términos de beneficio, intercambio o conveniencia.
Nivel 2: moral convencional
El nivel convencional es el que Kohlberg consideraba típico de muchos adolescentes y adultos. Aquí la moral ya no depende solo del castigo o del interés propio, sino de las normas sociales, la aprobación de los demás y el mantenimiento del orden.
La persona quiere ser vista como buena, cumplir con su papel y respetar las reglas del grupo o de la sociedad. El juicio moral se vuelve más social, aunque todavía muy ligado a lo que el entorno considera correcto.
Etapa 3. Orientación hacia la aprobación interpersonal
En esta etapa, lo correcto se asocia con ser una buena persona ante los ojos de los demás. Importan la intención, la lealtad, la confianza y la aprobación social.
Un adolescente, por ejemplo, puede considerar que ayudar a un amigo es lo correcto porque eso demuestra fidelidad y empatía. La mirada de los demás pesa mucho, pero ya no solo por miedo al castigo, sino por deseo de pertenencia y reconocimiento.
En el dilema de Heinz, alguien podría decir que debe robar el medicamento porque un buen marido haría todo lo posible por salvar a su esposa. O podría decir que no debe hacerlo porque una buena persona no roba.
La clave de esta etapa es que la moral se interpreta desde las expectativas de las relaciones cercanas. Lo bueno es lo que permite ser aceptado, querido o considerado honorable dentro del grupo.
Etapa 4. Orientación hacia la ley y el orden
En la cuarta etapa, el razonamiento moral se amplía. Ya no se trata solo de agradar a personas cercanas, sino de mantener el orden social. Las leyes, normas e instituciones se consideran necesarias para que la sociedad funcione.
Desde esta perspectiva, una acción puede estar mal aunque tenga una intención comprensible, porque si todo el mundo rompiera la norma, el sistema se volvería inestable.
En el dilema de Heinz, una persona en esta etapa podría decir que no debe robar el medicamento porque la ley debe cumplirse. Incluso si siente compasión por Heinz, puede pensar que permitir excepciones pondría en riesgo el orden social.
Esta forma de moral tiene fuerza porque reconoce la importancia de reglas compartidas. Pero también tiene un límite claro: puede llevar a obedecer normas injustas simplemente porque son normas. Y ahí es donde entra el nivel postconvencional.
Nivel 3: moral postconvencional
El nivel postconvencional representa una forma más abstracta de razonamiento moral. La persona ya no identifica automáticamente lo legal con lo justo. Puede respetar la ley, pero entiende que las leyes humanas son revisables y deben evaluarse según principios superiores.
Este nivel es más exigente porque implica distancia crítica respecto a las normas sociales. No significa hacer lo que a uno le da la gana, sino razonar desde principios como justicia, derechos, dignidad humana y bien común.
Etapa 5. Orientación hacia el contrato social
En esta etapa, las leyes se entienden como acuerdos sociales creados para proteger derechos y favorecer la convivencia. Por tanto, deben respetarse, pero también pueden cambiarse si dejan de servir a la justicia.
Una persona situada en esta etapa podría decir que Heinz ha vulnerado una ley al robar, pero que la ley no puede estar por encima del derecho a la vida. El problema moral no se reduce a si robar está prohibido, sino a si una sociedad justa debería permitir que alguien muera por no poder pagar un medicamento.
Este razonamiento reconoce el valor de las normas, pero no las convierte en absolutas. Una ley injusta puede y debe ser cuestionada.
Un ejemplo histórico claro sería la desobediencia civil frente a leyes racistas. Desde una moral convencional rígida, romper la ley estaría mal. Desde una moral postconvencional, puede ser legítimo desobedecer una ley si vulnera derechos fundamentales.
Etapa 6. Orientación hacia principios éticos universales
La sexta etapa es la más abstracta y también la más discutida. Kohlberg la vinculaba a principios universales como la justicia, la igualdad, la dignidad humana y el respeto por la vida.
En esta etapa, la persona razona desde principios que considera válidos incluso si chocan con normas sociales, leyes concretas o intereses personales. No actúa por miedo al castigo, por aprobación social ni solo por respeto al sistema, sino por fidelidad a principios éticos interiorizados.
En el dilema de Heinz, alguien podría defender que salvar una vida humana tiene prioridad moral sobre la propiedad del medicamento. La decisión no se basa en simpatía personal, sino en un principio general: la vida y la dignidad humana deben protegerse.
Esta etapa ha sido criticada porque es difícil de medir y porque muy pocas personas parecen razonar de forma consistente en ese nivel. Aun así, sigue siendo una parte influyente del modelo porque muestra hacia dónde puede evolucionar el pensamiento moral cuando se vuelve más abstracto.
Ejemplo práctico: cómo responderían las seis etapas al dilema de Heinz
Para entender mejor la teoría, conviene ver cómo cambiaría la respuesta ante el mismo dilema.
- Etapa 1: Heinz no debe robar porque le castigarán.
- Etapa 2: Heinz puede robar si le compensa o si su esposa luego le devolvería ese sacrificio.
- Etapa 3: Heinz debe robar porque un buen marido intenta salvar a su esposa.
- Etapa 4: Heinz no debe robar porque la ley debe respetarse para mantener el orden social.
- Etapa 5: Heinz puede robar porque el derecho a la vida está por encima de una ley de propiedad mal aplicada.
- Etapa 6: Heinz debe actuar según un principio universal de dignidad humana y protección de la vida.
Lo importante es ver que Kohlberg no clasifica la moral por la respuesta final, sino por el razonamiento. Dos personas pueden defender que Heinz robe, pero desde niveles muy distintos: una por interés personal, otra por amor conyugal y otra por principios universales.
Aportaciones principales de la teoría de Kohlberg
La teoría de Kohlberg aportó varias ideas importantes a la psicología.
La primera es que el desarrollo moral puede estudiarse psicológicamente. No solo podemos discutir qué es el bien, sino analizar cómo las personas llegan a sus juicios morales.
La segunda es que la moral no depende únicamente de obedecer normas. Una persona puede cumplir la ley por miedo, por conformismo o por convicción ética. Y esas razones no son equivalentes.
La tercera es que el razonamiento moral puede volverse más abstracto y universal. A medida que una persona madura, puede pasar de pensar en castigos inmediatos a preguntarse por derechos, justicia y dignidad.
También influyó en la educación moral. Si queremos formar personas éticas, no basta con imponer normas. Hay que enseñar a deliberar, argumentar, escuchar perspectivas distintas y analizar dilemas reales. Esta idea conecta con debates actuales sobre psicología educativa, ciudadanía y pensamiento crítico.
Críticas a la teoría de Kohlberg
Aunque la teoría de Kohlberg es muy influyente, no está libre de problemas. De hecho, algunas críticas son bastante serias.
Sesgo cultural
Una crítica frecuente es que la teoría refleja una visión occidental, liberal e individualista de la moral. El énfasis en principios abstractos, derechos individuales y autonomía puede no encajar igual en culturas más comunitarias, donde el deber hacia la familia, la tradición o el grupo tiene otro peso.
Esto no invalida toda la teoría, pero obliga a usarla con cuidado. No todas las culturas organizan la moral del mismo modo, y no siempre lo más abstracto es necesariamente lo más humano o lo más justo.
Sesgo de género
Carol Gilligan, discípula y crítica de Kohlberg, sostuvo que su teoría podía infravalorar formas de razonamiento moral más centradas en el cuidado, la responsabilidad relacional y la atención a las necesidades concretas de los demás.
Según Gilligan, Kohlberg privilegiaba una ética de la justicia, más centrada en normas y derechos, frente a una ética del cuidado, más atenta a vínculos, contextos y responsabilidades personales.
Esta crítica fue muy importante porque abrió una discusión más amplia: la moral no solo consiste en aplicar principios generales, también implica sensibilidad hacia personas concretas. La justicia importa, pero el cuidado también.
Diferencia entre razonar y actuar
Otra limitación clara es que razonar moralmente no garantiza actuar moralmente. Una persona puede justificar muy bien lo correcto y luego comportarse de forma egoísta, cobarde o injusta.
La moral real no depende solo del razonamiento. También influyen las emociones, la presión social, el miedo, los intereses personales, la empatía, la historia de aprendizaje y el contexto.
Por eso, la teoría de Kohlberg explica una parte importante del desarrollo moral, pero no toda la conducta moral. Saber argumentar sobre justicia no significa vivir justamente.
Rigidez de las etapas
También se ha cuestionado si las personas pasan por etapas tan ordenadas y universales como propuso Kohlberg. En la práctica, el razonamiento moral puede variar según el tema, la situación y el coste personal de la decisión.
Una persona puede razonar de forma muy avanzada sobre derechos humanos y, al mismo tiempo, comportarse de forma muy convencional en un conflicto familiar o laboral. La moral humana es menos limpia que cualquier esquema.
Kohlberg y la educación moral
Una de las aplicaciones más interesantes de Kohlberg está en la educación. Su teoría sugiere que no basta con decir a niños y adolescentes qué está bien y qué está mal. También conviene enseñarles a pensar por qué algo es justo o injusto.
Esto puede trabajarse mediante dilemas morales, debates guiados, análisis de casos, lectura crítica y conversación sobre conflictos reales. El objetivo no es que todos repitan la opinión del adulto, sino que aprendan a justificar sus decisiones con argumentos cada vez más sólidos.
Por ejemplo, ante un caso de copia en un examen, se puede ir más allá de decir copiar está mal. Se puede preguntar:
- ¿A quién perjudica copiar?
- ¿Por qué importa la confianza en una clase?
- ¿Es justo para quienes han estudiado?
- ¿Qué debería hacer el profesor?
- ¿Importa si quien copia lo hace por miedo, presión o falta de apoyo?
Estas preguntas ayudan a pasar de la obediencia automática a la reflexión moral. Y ese salto es fundamental si queremos personas capaces de pensar, no solo de cumplir.
Relación entre Kohlberg, ética y dilemas morales
La teoría de Kohlberg también ayuda a entender mejor los dilemas éticos. Un dilema moral aparece cuando dos valores importantes entran en conflicto: la ley y la compasión, la lealtad y la honestidad, la libertad y la seguridad, el bienestar individual y el bien común.
En estos casos, la respuesta no suele ser obvia. Precisamente por eso son útiles para analizar el razonamiento moral. La pregunta no es solo qué harías, sino qué valor estás priorizando y qué coste tiene esa prioridad.
Esta idea conecta con los dilemas éticos, porque muchas situaciones reales no se resuelven aplicando una norma simple. Exigen ponderar consecuencias, principios, derechos, vínculos y responsabilidades.
Conclusión
La teoría del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg sigue siendo una herramienta muy útil para entender cómo las personas razonan sobre lo correcto y lo incorrecto. Su gran aportación fue mostrar que la moral no es solo obediencia, sino una forma de pensamiento que puede hacerse más compleja con el desarrollo.
Sus tres niveles, preconvencional, convencional y postconvencional, permiten ver una evolución desde el miedo al castigo hasta la reflexión sobre principios éticos universales. Pero la teoría no debe leerse como una escalera perfecta ni como una medida absoluta de superioridad moral.
Kohlberg ayuda a pensar, pero no lo explica todo. La moral también depende del cuidado, la cultura, las emociones, los vínculos y las circunstancias concretas. Aun así, su modelo sigue siendo valioso porque nos obliga a mirar más allá de la respuesta y preguntar algo mucho más interesante: qué tipo de razonamiento hay detrás de lo que llamamos justo.
Preguntas Frecuentes
¿Qué dice la teoría del desarrollo moral de Kohlberg?
¿Cuáles son las etapas del desarrollo moral según Kohlberg?
¿Qué es el nivel preconvencional de Kohlberg?
¿Qué es el nivel convencional en la teoría de Kohlberg?
¿Qué significa moral postconvencional?
¿Qué es el dilema de Heinz?
¿Qué críticas recibió la teoría de Kohlberg?
¿Por qué es importante la teoría de Kohlberg?
Fuentes y Referencias
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Francesc Abad. (2026, mayo 8). La teoría del desarrollo moral de Lawrence Kohlberg. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/teoria-desarrollo-moral-lawrence-kohlberg
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