Sociedad 15 min de lectura

Los 12 asesinos y criminales más famosos de España

Los 12 asesinos y criminales más famosos de España

La historia criminal española contiene episodios que han marcado a generaciones enteras. Desde los asesinatos de Jarabo en el Madrid de los años cincuenta hasta los crímenes de Marta del Castillo o Gabriel Cruz, determinados casos han trascendido las páginas de sucesos para convertirse en acontecimientos de enorme repercusión social.

Sus protagonistas presentan trayectorias muy diferentes. Algunos cometieron asesinatos múltiples durante años; otros protagonizaron un único episodio de violencia extrema. También encontramos delitos terroristas y agresiones sexuales que pusieron de manifiesto importantes fallos de seguridad y protección de las víctimas. Conviene distinguir estas categorías: no todos los criminales célebres son asesinos en serie, ni todos los homicidios responden a las mismas motivaciones.

Esta selección reúne doce casos documentados a partir de sentencias y crónicas judiciales. El criterio es su notoriedad pública, relevancia histórica e impacto social, no una supuesta clasificación de peligrosidad. Para conocer casos de otros países puede consultarse nuestra recopilación de asesinos en serie más famosos de la historia.

Los criminales que más conmocionaron a España

Los siguientes casos abarcan más de seis décadas. Hemos priorizado los hechos acreditados judicialmente y señalado las cuestiones que continúan sin resolverse, evitando atribuir diagnósticos psicológicos a partir de comportamientos o declaraciones recogidas en la prensa.

1. Miguel Carcaño: el asesinato de Marta del Castillo

carcano

El 24 de enero de 2009, Marta del Castillo, una joven sevillana de 17 años, desapareció después de encontrarse con Miguel Carcaño. Lo que comenzó como una búsqueda angustiosa terminó convirtiéndose en uno de los procedimientos judiciales más controvertidos de la España reciente.

Carcaño fue condenado por el asesinato de Marta. El Tribunal Supremo elevó su pena hasta los 21 años y tres meses de prisión. Durante la investigación ofreció numerosas versiones contradictorias sobre lo sucedido y el paradero del cadáver, lo que provocó sucesivas búsquedas sin resultados.

La singularidad de este caso es que el cuerpo de Marta continúa sin aparecer, más de diecisiete años después del crimen. En septiembre de 2026 seguían existiendo controversias judiciales relacionadas con las investigaciones informáticas realizadas para intentar localizarlo.

La condena por asesinato debe distinguirse de las acusaciones formuladas contra otras personas durante el procedimiento. Las sospechas y las declaraciones cambiantes de Carcaño no permiten presentar como culpables a quienes fueron absueltos. Para la familia de Marta, conocer dónde se encuentran sus restos sigue siendo una reivindicación esencial.

2. Antonio Ortiz: el violador de Ciudad Lineal

antonio ortiz

Entre septiembre de 2013 y agosto de 2014, varias agresiones sexuales contra niñas pequeñas provocaron una enorme alarma en Madrid. La investigación terminó con la detención de Antonio Ángel Ortiz Martínez, conocido mediáticamente como el violador o pederasta de Ciudad Lineal.

Los hechos afectaron a cuatro niñas de entre cinco y nueve años. El agresor las abordaba y las trasladaba contra su voluntad antes de cometer los delitos. La gravedad de las agresiones y la edad de las víctimas intensificaron la preocupación por la seguridad infantil.

En febrero de 2017, la Audiencia Provincial de Madrid lo condenó a 70 años y seis meses de prisión por delitos de agresión sexual y detención ilegal, entre otros. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia en enero de 2018.

Es necesario precisar que Ortiz no fue condenado por asesinato. Su inclusión responde a la segunda parte del título de esta recopilación, dedicada a criminales de especial notoriedad. El caso mostró la importancia de la investigación policial especializada y de las pruebas forenses para esclarecer delitos sexuales graves.

3. José Rabadán: el asesino de la katana

jose rabadan

La madrugada del 1 de abril de 2000, José Rabadán, de 16 años, asesinó a sus padres y a su hermana pequeña en el domicilio familiar de Murcia. Utilizó una espada japonesa, motivo por el que la prensa lo bautizó como el asesino de la katana o de la catana.

El triple crimen provocó una intensa discusión sobre la violencia cometida por menores. También suscitó controversias acerca de los informes psiquiátricos, la responsabilidad penal y las posibilidades de reinserción.

Rabadán fue condenado a seis años de internamiento y dos de libertad vigilada. Tras completar las medidas judiciales, quedó en libertad en enero de 2008. Años después participó en un documental en el que habló públicamente de los asesinatos y de su vida posterior.

Su historia representa un caso especialmente delicado para la psicología forense: la gravedad del delito no elimina la necesidad de evaluar individualmente la responsabilidad, la evolución y el riesgo de reincidencia. Tampoco permite establecer diagnósticos retrospectivos mediante titulares periodísticos.

4. Alfredo Galán: el asesino de la baraja

asesino baraja

En 2003, una serie de asesinatos aparentemente desconectados sembró el miedo en Madrid. El responsable fue Alfredo Galán Sotillo, un militar profesional que utilizó una pistola adquirida durante su estancia en Bosnia.

La aparición de cartas de la baraja española vinculadas a algunos escenarios criminales dio origen a su apodo. Aquellas cartas terminaron convirtiéndose en uno de los elementos más recordados del caso, aunque su protagonismo mediático no debe ocultar la verdadera dimensión de los hechos.

Galán asesinó a seis personas e intentó matar a otras tres entre enero y marzo de 2003. Posteriormente confesó su responsabilidad ante la policía.

En 2005 fue condenado a 142 años y tres meses de prisión. El Tribunal Supremo confirmó la sentencia en marzo de 2006, con un límite de cumplimiento efectivo fijado conforme a la legislación aplicable.

El caso sigue siendo una referencia de la criminalidad serial española. También ilustra cómo determinados detalles simbólicos pueden dominar la cobertura informativa, desplazando la atención de las víctimas hacia una identidad criminal construida por los medios.

5. Iñaki de Juana Chaos: los asesinatos de ETA

de juana chaos

La actividad terrorista de ETA dejó centenares de víctimas y constituye un capítulo esencial de la historia criminal española. Entre sus integrantes más conocidos figura Iñaki de Juana Chaos, miembro del comando Madrid durante los años ochenta.

De Juana participó en seis atentados perpetrados entre junio de 1985 y julio de 1986 que causaron la muerte de 25 personas. Fue condenado a más de 3.000 años de prisión por aquellos asesinatos.

Su trayectoria adquirió nuevamente notoriedad durante los debates sobre su situación penitenciaria, las condenas adicionales y su excarcelación en agosto de 2008. El caso generó una profunda controversia pública sobre los límites legales del cumplimiento de las penas.

El terrorismo introduce una dimensión ideológica y organizativa que lo diferencia del asesinato individual. Sus delitos deben analizarse también desde la estructura del grupo, los objetivos políticos y los mecanismos de legitimación de la violencia.

Aunque puedan estudiarse procesos de influencia social, estos no justifican las acciones terroristas ni eliminan la responsabilidad individual de sus autores. La memoria de las víctimas constituye una parte inseparable de cualquier reconstrucción rigurosa de aquellos años.

6. José Bretón: el asesinato de sus hijos Ruth y José

jose breton

El 8 de octubre de 2011, José Bretón comunicó que sus hijos Ruth, de seis años, y José, de dos, habían desaparecido mientras estaban con él en Córdoba. La investigación demostraría que aquella desaparición había sido simulada.

El padre había asesinado a ambos menores en una finca familiar y había quemado sus cuerpos. Según los hechos declarados probados, actuó para vengarse de su esposa, Ruth Ortiz, después de que esta manifestara su intención de separarse.

La Audiencia Provincial de Córdoba lo condenó en 2013 a 40 años de prisión por dos asesinatos. El Tribunal Supremo confirmó la condena en julio de 2014. Posteriormente se fijó un límite de cumplimiento efectivo de 25 años.

El caso se ha convertido en uno de los ejemplos más conocidos de violencia vicaria, expresión empleada para describir agresiones dirigidas contra los hijos u otras personas cercanas con la finalidad de causar daño a la pareja o expareja.

Su estudio exige diferenciar la motivación recogida en la sentencia de las especulaciones sobre la personalidad del condenado. Como explicamos al analizar el perfil psicológico de un asesino, no existe una configuración de personalidad que explique por sí sola todos los homicidios.

7. Ana Julia Quezada: el asesinato de Gabriel Cruz

ana julia quezada

En febrero de 2018 desapareció Gabriel Cruz, un niño de ocho años que se encontraba en la localidad almeriense de Las Hortichuelas. Durante los días posteriores, España siguió una búsqueda en la que participó activamente Ana Julia Quezada, pareja del padre del menor.

La investigación terminó demostrando que Quezada había asesinado al niño en una finca de Rodalquilar y ocultado su cuerpo. La contradicción entre su participación pública en la búsqueda y su responsabilidad en el crimen provocó una conmoción extraordinaria.

En septiembre de 2019 fue condenada a prisión permanente revisable. El Tribunal Supremo confirmó esa pena en diciembre de 2020, así como las condenas por delitos contra la integridad moral de los padres.

El caso abrió debates sobre la manipulación interpersonal, la cobertura mediática de los menores desaparecidos y el alcance de la prisión permanente revisable. También recordó que las apariencias de sufrimiento o colaboración no constituyen pruebas fiables de inocencia ni de culpabilidad. Son las investigaciones y las garantías procesales las que permiten establecer responsabilidades penales.

8. José Enrique Abuín Gey: el asesino de Diana Quer

abuin el chicle

Diana Quer desapareció en agosto de 2016 en A Pobra do Caramiñal, Galicia. Durante más de un año, la investigación mantuvo abierta una incógnita que recibió una enorme atención mediática.

El responsable fue José Enrique Abuín Gey, conocido como 'el Chicle'. Su detención en diciembre de 2017 permitió avanzar decisivamente en el esclarecimiento del caso y localizar el cadáver de Diana en una nave industrial de Rianxo.

El procedimiento judicial acreditó que Abuín había agredido sexualmente y asesinado a la joven con la finalidad de ocultar el delito previo. Fue condenado a prisión permanente revisable, sentencia confirmada por el Tribunal Supremo en noviembre de 2020.

La investigación puso de relieve la importancia de reconstruir los movimientos de las personas implicadas, contrastar sus declaraciones y conservar adecuadamente las pruebas. La resolución judicial permitió establecer los hechos fundamentales, frente a las múltiples hipótesis que habían circulado durante la desaparición.

9. José Antonio Rodríguez Vega: el mataviejas de Santander

mataviejas jose antonio rodriguez vega

Durante 1987 y 1988, varias mujeres mayores que vivían solas fueron asesinadas en Santander y sus alrededores. El autor fue José Antonio Rodríguez Vega, conocido como el mataviejas.

Rodríguez Vega se ganaba la confianza de sus víctimas antes de atacarlas. La aparente normalidad de sus contactos cotidianos dificultó inicialmente identificar la existencia de una serie de crímenes relacionados.

En diciembre de 1991, la Audiencia Provincial de Santander lo condenó a 440 años de prisión por dieciséis asesinatos y otros delitos sexuales. Las víctimas compartían determinadas condiciones de vulnerabilidad, especialmente la edad avanzada y la soledad residencial.

Su caso suele mencionarse en los estudios divulgativos sobre criminalidad serial y manipulación interpersonal. Sin embargo, mostrar encanto superficial o comportamientos aparentemente amables no basta para identificar un trastorno de personalidad. El perfil psicológico de la psicopatía requiere una valoración mucho más compleja que las impresiones obtenidas de la conducta pública de un acusado.

10. Joaquín Ferrándiz: el asesino de mujeres de Castellón

joaquin ferrandiz

Joaquín Ferrándiz Ventura fue condenado por asesinar a cinco mujeres en Castellón durante la década de los noventa. Sus crímenes se desarrollaron en un contexto de agresiones sexuales y ataques que inicialmente resultaron difíciles de relacionar entre sí.

Entre las víctimas figuraban Sonia Rubio, Amelia Sandra García, Natalia Archelos, Mercedes Vélez y Francisca Salas. La investigación permitió identificar patrones y reconstruir la responsabilidad del acusado.

Ferrándiz fue condenado en 2000 a 69 años de prisión. Sin embargo, la legislación aplicable establecía un máximo de cumplimiento efectivo de 25 años, por lo que recuperó la libertad el 22 de julio de 2023.

La excarcelación reabrió el debate sobre la rehabilitación, la protección de posibles víctimas y el seguimiento de delincuentes violentos después de cumplir íntegramente sus condenas.

Desde la perspectiva criminológica, el caso demuestra la necesidad de diferenciar entre evaluación del riesgo, responsabilidad por los delitos cometidos y duración legal de las penas. Son cuestiones relacionadas, pero obedecen a criterios profesionales y jurídicos distintos.

11. Juan Carlos Aguilar: el falso monje shaolín de Bilbao

shaolin

Juan Carlos Aguilar adquirió notoriedad pública por presentarse como un supuesto maestro shaolín y dirigir un gimnasio de artes marciales en Bilbao. En 2013, la policía descubrió que había cometido dos asesinatos en aquel establecimiento.

Las víctimas fueron Yenny Sofía Rebollo, de 40 años, y Maureen Ada Otuya, de 29. El proceso judicial permitió reconstruir los ataques, cometidos en mayo y junio de 2013.

En abril de 2015, Aguilar fue condenado a 38 años de prisión, 19 por cada asesinato. El jurado popular lo había declarado culpable de ambos crímenes con alevosía.

El elemento más llamativo del caso fue la distancia entre la identidad pública que había construido y los hechos demostrados judicialmente. La autoridad que alguien aparenta poseer, especialmente cuando utiliza referencias espirituales o tradicionales, no acredita una cualificación profesional ni ofrece garantías sobre su comportamiento.

También muestra el peligro de interpretar retrospectivamente todas las excentricidades de una persona como señales inequívocas de criminalidad. Las investigaciones deben apoyarse en pruebas, no en estereotipos.

12. José María Jarabo: el cuádruple crimen del Madrid de los cincuenta

jarabo

En julio de 1958, José María Jarabo cometió cuatro asesinatos en Madrid. Su procedencia acomodada y su presencia en ambientes sociales de la capital convirtieron el proceso en uno de los grandes acontecimientos de la crónica negra de la posguerra.

Los crímenes estuvieron relacionados con un conflicto surgido alrededor de unas joyas y documentación vinculada a una mujer con la que Jarabo mantenía una relación. Tres víctimas murieron en una vivienda y otra en un establecimiento dedicado a los empeños.

Jarabo fue detenido, juzgado y condenado a muerte. La ejecución mediante garrote vil tuvo lugar en julio de 1959.

El caso permite observar cuánto ha cambiado el sistema penal español. La pena capital, aplicada entonces, desapareció posteriormente del ordenamiento penal ordinario. También recuerda el peso que tenían las diferencias sociales y los códigos morales de la época en el tratamiento periodístico de los delitos.

Décadas después, su historia inspiró una entrega de la serie televisiva La huella del crimen, dirigida por Juan Antonio Bardem, contribuyendo a mantener el caso en la memoria colectiva.

Qué tienen en común estos casos desde la psicología criminal

La tentación de buscar un mismo perfil psicológico detrás de todos estos crímenes resulta comprensible, pero conduce a conclusiones poco fiables. Los casos descritos incluyen terrorismo, asesinatos seriales, violencia contra menores y agresiones sexuales, con contextos y motivaciones considerablemente distintos.

Tampoco conviene confundir criminalidad con trastorno mental. La psicopatía es un constructo estudiado en psicología forense, pero no equivale automáticamente a la comisión de homicidios. Las diferencias entre psicopatía y sociopatía ilustran, además, las limitaciones de determinadas etiquetas utilizadas habitualmente por los medios.

Instrumentos como la escala de evaluación de la psicopatía de Hare requieren procedimientos especializados y no permiten diagnosticar a alguien a partir de noticias, fotografías o entrevistas televisivas.

La investigación también distingue entre rasgos de personalidad, oportunidades para delinquir y circunstancias sociales. Incluso las conductas agresivas más habituales presentan una enorme variabilidad y no permiten predecir por sí solas la aparición de violencia homicida.

El papel de los medios y la memoria de las víctimas

La cobertura periodística ha contribuido decisivamente a la notoriedad de estos criminales. Apodos como el asesino de la baraja, el mataviejas o el asesino de la katana facilitan recordar un caso, pero también pueden transformarlo en un relato excesivamente centrado en el autor.

Una aproximación rigurosa exige recuperar los nombres de las víctimas, respetar su intimidad y distinguir las resoluciones judiciales de las especulaciones. También obliga a explicar las diferencias entre una condena nominal de cientos de años, el tiempo máximo de cumplimiento y la prisión permanente revisable.

La notoriedad de los responsables no debe confundirse con admiración ni con una supuesta excepcionalidad psicológica. Lo que convierte estos episodios en relevantes para la historia española es el daño causado y las preguntas que plantean sobre la justicia, la prevención y la protección de las víctimas. Esas cuestiones merecen más atención que cualquier intento de mitificar a sus autores.

Preguntas Frecuentes

¿Quiénes son los asesinos más famosos de España?
Entre los casos más conocidos figuran Miguel Carcaño, José Bretón, Alfredo Galán, Joaquín Ferrándiz, José Rabadán y José Antonio Rodríguez Vega. También alcanzaron enorme notoriedad los crímenes cometidos por Ana Julia Quezada y José Enrique Abuín Gey. La fama mediática no constituye una medida objetiva de gravedad o peligrosidad.
¿Quién fue el asesino de la baraja?
Fue Alfredo Galán Sotillo, un exmilitar condenado por seis asesinatos consumados y tres intentados en Madrid durante 2003. Su apodo surgió por la aparición de cartas de la baraja española relacionadas con algunos de los crímenes. El Tribunal Supremo confirmó su condena de 142 años y tres meses en 2006.
¿Quién es el asesino de la katana?
José Rabadán cometió un triple asesinato en Murcia en abril de 2000, cuando tenía 16 años. Mató a sus padres y a su hermana pequeña utilizando una espada japonesa. Cumplió medidas de internamiento y libertad vigilada, y quedó en libertad en enero de 2008.
¿Cuántos asesinatos cometió Iñaki de Juana Chaos?
Iñaki de Juana Chaos fue condenado por su participación en 25 asesinatos cometidos por ETA entre 1985 y 1986. Los atentados se produjeron durante su pertenencia al comando Madrid. Recibió penas que sumaban más de 3.000 años de prisión, aunque el cumplimiento efectivo estuvo sujeto a la legislación aplicable.
¿Por qué fue condenado Miguel Carcaño?
Miguel Carcaño fue condenado por el asesinato de Marta del Castillo, ocurrido en Sevilla el 24 de enero de 2009. El Tribunal Supremo elevó la pena hasta los 21 años y tres meses de prisión. A octubre de 2026, el cuerpo de la víctima seguía sin localizarse.
¿El violador de Ciudad Lineal cometió algún asesinato?
Antonio Ángel Ortiz Martínez fue condenado por agresiones sexuales y detenciones ilegales cometidas contra cuatro niñas, no por asesinato. El Tribunal Supremo confirmó en 2018 una pena de 70 años y seis meses de prisión. Es uno de los delincuentes sexuales más conocidos de la crónica judicial española reciente.
¿Todos los asesinos tienen psicopatía?
No. La psicopatía es un constructo psicológico relacionado con determinados rasgos afectivos, interpersonales y conductuales, pero no constituye una característica universal de quienes cometen homicidios. La evaluación psicológica forense exige analizar individualmente numerosos factores y no puede realizarse a partir de información periodística.
Javier Ares Arranz

Escrito por

Javier Ares Arranz

Psicólogo General Sanitario · Colegiado M-31669

Tomás Santa Cecilia

Revisado por

Tomás Santa Cecilia

Psicólogo y director de CECOPS · Número de colegiado M-34178

“” Cómo citar este artículo

Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.

Javier Ares Arranz. (2026, octubre 13). Los 12 asesinos y criminales más famosos de España. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/asesinos-criminales-famosos-espana

¿Necesitas hablar con un profesional?

Nuestros psicólogos colegiados pueden ayudarte.

Pide tu cita