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John B. Watson: conductismo, pequeño Albert y límites de su legado

- Francesc Abad Francesc Abad -
John B. Watson: conductismo, pequeño Albert y límites de su legado

John Broadus Watson fue el psicólogo estadounidense que dio al conductismo su declaración pública más influyente. En 1913 pidió que la psicología se concentrara en la conducta observable y se organizara como una ciencia experimental capaz de formular predicciones. La propuesta atacaba el lugar que la introspección ocupaba en parte de la disciplina. También expresaba una confianza extrema en que el comportamiento podía explicarse y controlarse desde el ambiente.

Watson nació el 9 de enero de 1878 en Carolina del Sur. Estudió en Furman University y se doctoró en la Universidad de Chicago en 1903. Su tesis examinó aprendizaje y desarrollo del sistema nervioso en ratas. Después de varios años en Chicago, llegó a Johns Hopkins University en 1908, donde dirigió investigación, formó estudiantes y editó Psychological Review. Murió en Nueva York el 25 de septiembre de 1958.

Qué proponía el manifiesto conductista

El artículo Psychology as the Behaviorist Views It definía la psicología, desde el punto de vista de Watson, como una rama experimental objetiva de la ciencia natural. Su meta era predecir y controlar la conducta. La introspección no debía ser un método esencial y la explicación científica no podía depender de que los datos se tradujeran a términos de conciencia. Watson buscaba un marco común para estudiar el comportamiento animal y humano.

Aquella declaración ayudó a cambiar la agenda de la psicología estadounidense. Las respuestas visibles, las condiciones del entorno y los procedimientos que otros investigadores podían repetir adquirieron un lugar mayor. El giro no nació de una sola persona. La experimentación con animales, el funcionalismo y las críticas a la introspección tenían historia antes de 1913. Por eso resulta más preciso llamar a Watson articulador y promotor del primer programa conductista que inventor absoluto del estudio objetivo de la conducta.

Su lenguaje de «predicción y control» era deliberadamente combativo. No se limitaba a pedir mejores mediciones. Pretendía redefinir qué podía contar como dato psicológico y dejar al margen muchas preguntas sobre experiencia consciente. Esa decisión dio claridad operativa a ciertos problemas, pero estrechó otros. El conductismo posterior no mantuvo una única respuesta: autores como Edward Tolman, Clark Hull y B. F. Skinner propusieron programas diferentes.

El estudio del pequeño Albert

El episodio más conocido de Watson fue realizado con Rosalie Rayner y publicado en 1920 como Conditioned Emotional Reactions. Los autores observaron a un bebé, al que llamaron Albert B., en un hospital. Primero registraron su reacción relativamente tranquila ante una rata blanca y otros objetos. Después emparejaron la aparición de la rata con el golpe de un martillo sobre una barra de acero detrás del niño. Tras varios emparejamientos, Albert lloró y evitó la rata cuando ya no sonaba el golpe.

Watson y Rayner querían examinar si una respuesta emocional podía condicionarse mediante aprendizaje. También presentaron al niño un conejo, un perro, un abrigo de piel y otros estímulos. Describieron algunas respuestas que interpretaron como transferencia del miedo. Los registros son breves, cambian entre sesiones y no sostienen la versión popular de que Albert desarrolló un temor general, estable y perfectamente demostrado hacia todo objeto blanco o peludo. Ben Harris mostró cómo los manuales fueron añadiendo seguridad y detalles que el informe original no contenía.

El estudio tenía un solo participante, carecía de controles adecuados y no ofrece las mediciones que exigiría una investigación actual. Tampoco documentó cuánto duró la respuesta. Albert dejó el hospital antes de que Watson y Rayner intentaran eliminarla, de modo que no hubo un descondicionamiento registrado. Afirmar que el experimento probó una ley general sobre todas las emociones humanas excede sus datos.

Los problemas éticos son igualmente claros desde los criterios presentes. Los investigadores provocaron miedo en un bebé y no completaron un procedimiento reparador. La información conservada sobre consentimiento y protección es insuficiente. El valor histórico del informe reside en las preguntas que planteó y en el debate que generó, no en tratar su procedimiento como un modelo repetible.

¿Quién era Albert?

Durante décadas se supo muy poco del niño. En 2009, Hall Beck, Sharman Levinson y Gary Irons propusieron que era Douglas Merritte, hijo de una trabajadora del hospital. Investigaciones posteriores asociadas a esa hipótesis sostuvieron que Douglas podía presentar una alteración neurológica. Si fuera el participante, la descripción original de un bebé sano quedaría en cuestión.

Otra investigación comparó fechas de nacimiento, residencia y registros del hospital y propuso a Albert Barger, hijo de otra nodriza, como candidato más compatible. Russell Powell, Nancy Digdon, Ben Harris y Christopher Smithson publicaron esa reconstrucción en 2014. Richard Griggs consideró después más probable la identificación de Barger.

Ninguna de las dos hipótesis permite afirmar la identidad con certeza absoluta. Los documentos son incompletos y las reconstrucciones han mostrado cómo una búsqueda puede seleccionar datos que favorecen su primera explicación. Nancy Digdon examinó precisamente ese riesgo de sesgo de confirmación. La biografía responsable debe mantener el nombre «Albert B.» usado en el artículo y presentar las identidades propuestas como lo que son: hipótesis históricas.

De Johns Hopkins a la publicidad

La carrera universitaria de Watson terminó en 1920. Su relación con Rosalie Rayner se hizo pública durante el proceso de divorcio de su primera esposa, Mary Ickes Watson, y Johns Hopkins aceptó su salida. El episodio ha ocupado mucho espacio en relatos biográficos, aunque no explica el contenido del conductismo ni mejora la evaluación de sus experimentos.

Watson comenzó entonces una segunda carrera en publicidad, primero en la agencia J. Walter Thompson. La transición reforzó la asociación pública entre conductismo, persuasión y consumo. Conviene evitar una leyenda inversa: no toda técnica emocional de la publicidad de los años veinte fue inventada por él. Sus textos y su prestigio ayudaron a presentar el conocimiento psicológico como una herramienta comercial, pero la industria ya disponía de métodos propios y otros especialistas.

Continuó escribiendo para públicos amplios. En Behaviorism formuló su célebre confianza en que, si se le daba un grupo de bebés sanos y un entorno controlado, podía formar a cualquiera para una profesión elegida. La frase era una declaración polémica de ambientalismo, no el resultado de un experimento que hubiera realizado. Su retórica minimizaba diferencias biológicas y sociales que una explicación contemporánea del desarrollo no puede ignorar.

Crianza bajo control

En 1928 Watson y Rosalie Rayner publicaron Psychological Care of Infant and Child. El libro defendía rutinas estrictas, una expresión afectiva muy limitada y el entrenamiento temprano de hábitos. Watson aconsejaba a los padres evitar un trato que, a su juicio, volviera al niño dependiente. Estas prescripciones llevaron el ideal de control conductual desde el laboratorio hasta la vida familiar.

No procedían de una base de ensayos que demostrara beneficios duraderos. Mezclaban observaciones psicológicas, opiniones sociales y una concepción de la autonomía infantil propia de su época. Leerlas hoy resulta útil para entender cómo una autoridad científica puede extender un programa más allá de lo que sus datos permiten. No deben recuperarse como recomendaciones de crianza.

Influencia y límites

Watson ayudó a que la conducta observable, el aprendizaje y el diseño experimental ocuparan un lugar central en la psicología. Su manifiesto también hizo visible una discusión que sigue abierta: qué gana una disciplina cuando exige datos públicos y qué pierde si excluye por principio la experiencia subjetiva.

El conductismo no terminó con él ni conservó una doctrina única. El conductismo radical de Skinner incorporó una teoría distinta sobre la relación entre conducta y ambiente, además de otro vocabulario experimental. Las terapias de conducta posteriores se desarrollaron con trabajos de muchas personas y las terapias cognitivo-conductuales incluyeron procesos que Watson había dejado fuera. Presentarlas como una aplicación directa del pequeño Albert simplifica un siglo de investigación.

Su lugar histórico se entiende mejor mediante una separación. El manifiesto de 1913 fue una intervención metodológica de gran alcance. El estudio de Albert fue una observación limitada que adquirió una fama desproporcionada. Sus consejos familiares fueron extrapolaciones discutibles. Watson cambió la disciplina, pero la evaluación de ese cambio depende de leer los documentos y no las versiones convertidas en mito.

Preguntas Frecuentes

¿Quién fue John B. Watson?
John B. Watson fue un psicólogo estadounidense considerado uno de los fundadores del conductismo. Defendió que la psicología debía estudiar la conducta observable de forma objetiva, dejando en segundo plano la introspección y los conceptos mentales difíciles de medir.
¿Cuál fue la teoría de John B. Watson?
Watson defendía que gran parte de la conducta humana se aprende a través del ambiente y del condicionamiento. Su propuesta situaba los estímulos, las respuestas y los hábitos en el centro de la explicación psicológica.
¿Qué fue el experimento del pequeño Albert?
Fue un experimento realizado por John B. Watson y Rosalie Rayner en 1920 para estudiar si el miedo podía condicionarse en un bebé. Emparejaron una rata blanca con un ruido fuerte hasta que el niño reaccionó con miedo ante la rata incluso sin el ruido.
¿Por qué fue polémico el experimento del pequeño Albert?
El experimento fue polémico porque indujo miedo en un bebé, utilizó una muestra de un solo sujeto, no midió las respuestas con criterios rigurosos y no realizó una intervención posterior para eliminar el miedo aprendido. Hoy no superaría los estándares éticos de investigación.
¿Qué aportó Watson a la psicología?
Watson impulsó una psicología más objetiva, experimental y centrada en la conducta observable. También popularizó el conductismo y ayudó a extender la idea de que las emociones y los hábitos pueden aprenderse mediante asociaciones.
¿Sigue siendo importante John B. Watson hoy?
Sí, aunque muchas de sus ideas han sido superadas. Su influencia sigue presente en la modificación de conducta, las técnicas de exposición, la terapia cognitivo-conductual y el estudio del aprendizaje.
Francesc Abad

Escrito por

Francesc Abad

Psicólogo y psicoterapeuta

Raquel León

Revisado por

Raquel León

Psicóloga general sanitaria y redactora

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Francesc Abad. (2026, mayo 16). John B. Watson: conductismo, pequeño Albert y límites de su legado. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/john-b-watson-biografia

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