Aprender a escribir, correr, utilizar cubiertos, montar en bicicleta o coordinar los movimientos del cuerpo requiere un complejo proceso de desarrollo. Algunos niños presentan dificultades persistentes en estas capacidades o desarrollan movimientos repetitivos y tics que interfieren con su vida cotidiana.
Dentro de los trastornos del neurodesarrollo, el DSM-5-TR agrupa bajo la denominación de trastornos motores el trastorno del desarrollo de la coordinación, el trastorno de movimientos estereotipados y diferentes trastornos de tics. Estos problemas no son equivalentes entre sí: algunos afectan principalmente a la coordinación, mientras que otros se caracterizan por movimientos o vocalizaciones repetitivas.
En este artículo veremos 5 tipos de trastornos motores, sus principales características, cómo se diagnostican y qué posibilidades de intervención existen. Es importante distinguirlos de enfermedades neurológicas del movimiento, lesiones motoras y alteraciones psicomotoras asociadas a otros trastornos.
Qué son los trastornos motores
Los trastornos motores son un grupo de trastornos del neurodesarrollo caracterizados por dificultades significativas relacionadas con el movimiento, la coordinación o la presencia de comportamientos motores repetitivos.
La American Psychiatric Association incluye dentro de esta categoría tres grandes grupos:
- Trastorno del desarrollo de la coordinación.
- Trastorno de movimientos estereotipados.
- Trastornos de tics.
Los trastornos de tics se dividen a su vez en síndrome de Tourette, trastorno de tics motores o vocales persistente y trastorno de tics provisional.
Por eso podemos hablar de cinco tipos principales de trastornos motores cuando desglosamos las categorías diagnósticas más específicas.
No todos producen los mismos problemas. Un niño con trastorno del desarrollo de la coordinación puede tener dificultades para abrocharse una camisa o atrapar una pelota, mientras que un niño con Tourette puede presentar movimientos rápidos de los ojos acompañados de carraspeos o vocalizaciones involuntarias.
Tener dificultades ocasionales de coordinación, mostrar inquietud o realizar algún movimiento repetitivo no significa automáticamente que exista un trastorno motor. El diagnóstico requiere valorar intensidad, duración, edad y repercusión funcional.
Los 5 tipos de trastornos motores
1. Trastorno del desarrollo de la coordinación
El trastorno del desarrollo de la coordinación, también conocido en algunos contextos como dispraxia infantil, se caracteriza por una adquisición y ejecución de habilidades motoras significativamente inferior a la esperada para la edad.
El niño puede parecer especialmente torpe o necesitar mucho más esfuerzo para realizar determinadas actividades.
Entre las dificultades habituales encontramos:
- Caerse o tropezar con frecuencia.
- Chocar con objetos o personas.
- Dejar caer objetos.
- Dificultad para atrapar una pelota.
- Problemas para montar en bicicleta.
- Escritura lenta o poco precisa.
- Dificultad para utilizar tijeras.
- Problemas para abrochar botones o atarse los cordones.
- Dificultades en deportes y juegos motores.
No basta con ser menos hábil deportivamente que otros niños. Las dificultades deben interferir significativamente con actividades cotidianas, escolares, laborales o de ocio.
MedlinePlus señala que los problemas pueden observarse tanto en coordinación motora gruesa, como saltar o mantenerse sobre un pie, como en coordinación fina, necesaria para escribir o manipular objetos pequeños.
El trastorno puede presentarse junto a otras dificultades del neurodesarrollo, entre ellas TDAH o determinados trastornos del aprendizaje.
Ejemplo
Un niño de nueve años necesita mucho más tiempo que sus compañeros para vestirse, evita los juegos de pelota porque no consigue coordinar sus movimientos y presenta importantes dificultades de escritura a pesar de recibir oportunidades adecuadas para practicar.
2. Trastorno de movimientos estereotipados
El trastorno de movimientos estereotipados se caracteriza por movimientos motores repetitivos que parecen no tener una finalidad concreta y que interfieren con las actividades o pueden provocar lesiones.
Algunos ejemplos son:
- Balancear el cuerpo.
- Agitar repetidamente las manos.
- Golpearse la cabeza.
- Morderse.
- Golpear partes del propio cuerpo.
- Realizar movimientos repetitivos con manos o brazos.
Los movimientos suelen comenzar durante los primeros años de vida.
Es importante diferenciar las estereotipias que pueden aparecer en muchas personas sin producir problemas de un verdadero trastorno. Para realizar el diagnóstico debe existir una interferencia significativa o riesgo de autolesión.
MedlinePlus señala además que estos movimientos pueden aumentar en situaciones de estrés, frustración o aburrimiento.
Las estereotipias también pueden aparecer junto con otros trastornos del neurodesarrollo, incluido el trastorno del espectro autista. Esto no significa que toda persona con movimientos estereotipados sea autista ni que las estereotipias permitan diagnosticar autismo por sí mismas.
La comprensión de los estados mentales y las dificultades sociales del autismo constituye además un ámbito diferente que puede conocerse mejor mediante el concepto de teoría de la mente.
3. Síndrome de Tourette
El síndrome de Tourette es un trastorno de tics caracterizado por la presencia de múltiples tics motores y al menos un tic vocal a lo largo de la evolución del problema.
Los tics son movimientos o vocalizaciones súbitos, rápidos, recurrentes y no rítmicos.
Ejemplos de tics motores son:
- Parpadear repetidamente.
- Hacer muecas.
- Encoger los hombros.
- Mover bruscamente la cabeza.
- Realizar determinados movimientos con brazos o piernas.
Los tics vocales pueden incluir:
- Carraspear.
- Toser sin causa respiratoria.
- Emitir sonidos.
- Olfatear repetidamente.
- Pronunciar determinadas palabras o vocalizaciones.
Según los criterios recogidos por los CDC, para el diagnóstico de síndrome de Tourette deben existir al menos dos tics motores y uno vocal, aunque no necesariamente aparezcan todos al mismo tiempo, y los tics deben haberse mantenido durante al menos un año desde su inicio.
Además, deben haber comenzado antes de los 18 años y no explicarse mejor por medicamentos, drogas u otras enfermedades.
Uno de los grandes mitos sobre Tourette es asociarlo automáticamente con decir palabras obscenas involuntariamente. Este fenómeno, conocido como coprolalia, puede aparecer en algunos casos, pero no es necesario para el diagnóstico y no caracteriza a la mayoría de personas con Tourette.
Los tics pueden cambiar de forma e intensidad a lo largo del tiempo y frecuentemente aumentan durante periodos de estrés o excitación.
4. Trastorno de tics motores o vocales persistente
En el trastorno de tics motores o vocales persistente, la persona presenta tics motores o tics vocales durante un periodo prolongado, pero no ambos grupos de manera que se cumplan los requisitos del síndrome de Tourette.
Según los CDC:
- Puede existir uno o varios tics motores.
- O uno o varios tics vocales.
- Los síntomas persisten durante un año o más.
- Comienzan antes de los 18 años.
Por ejemplo, un niño puede presentar durante varios años movimientos involuntarios repetitivos de los ojos, nariz y hombros sin haber desarrollado tics vocales.
También podría darse la situación inversa: vocalizaciones repetitivas persistentes sin tics motores.
Esta distinción resulta importante porque el diagnóstico no depende únicamente de lo llamativo que resulte un tic, sino de qué tipos aparecen y cuánto tiempo llevan presentes.
5. Trastorno de tics provisional
El trastorno de tics provisional se diagnostica cuando aparecen uno o varios tics motores, vocales o ambos, pero llevan presentes menos de un año desde que comenzaron.
Puede manifestarse mediante:
- Parpadeos frecuentes.
- Gestos faciales.
- Movimientos de cabeza.
- Encogimiento de hombros.
- Sonidos repetitivos.
- Carraspeos.
Los tics son relativamente frecuentes durante la infancia y muchos desaparecen sin evolucionar hacia un trastorno persistente.
Por ello, la duración resulta fundamental para diferenciar un trastorno provisional de Tourette o de un trastorno de tics persistente.
Los CDC establecen tres grandes diagnósticos de tics precisamente según la combinación de tics motores y vocales y el tiempo transcurrido desde su aparición.
Tabla de los 5 trastornos motores
| Trastorno motor | Característica principal | Ejemplo |
|---|---|---|
| Trastorno del desarrollo de la coordinación | Dificultades importantes para adquirir y ejecutar habilidades motoras | Problemas para escribir, correr o atrapar una pelota |
| Trastorno de movimientos estereotipados | Movimientos repetitivos aparentemente sin finalidad | Balanceo, agitación de manos o golpearse |
| Síndrome de Tourette | Tics motores y vocales durante al menos un año | Parpadeos y carraspeos repetidos |
| Trastorno de tics motores o vocales persistente | Tics motores o vocales, pero no ambos, durante al menos un año | Movimientos faciales persistentes sin tics vocales |
| Trastorno de tics provisional | Tics motores y/o vocales durante menos de un año | Parpadeos repetidos durante varios meses |
Qué es un tic
Un tic es un movimiento o vocalización que aparece de forma súbita, rápida, repetitiva y no rítmica.
Algunos niños describen una sensación interna previa al tic, parecida a una presión o necesidad que se alivia después de realizarlo. Estas sensaciones reciben el nombre de impulsos premonitorios.
En determinados casos los tics pueden suprimirse durante un breve periodo, pero hacerlo puede exigir esfuerzo y aumentar la incomodidad.
Por eso, decir constantemente a un niño "deja de hacer eso" puede ser poco útil y aumentar estrés o vergüenza.
Tics motores simples y complejos
Los tics también pueden clasificarse según su complejidad.
Tics motores simples
Implican movimientos relativamente breves de pocos grupos musculares.
Ejemplos:
- Parpadear.
- Arrugar la nariz.
- Encoger los hombros.
- Girar la cabeza.
Tics motores complejos
Incluyen secuencias más elaboradas de movimientos.
Pueden parecer intencionados aunque sean involuntarios o difíciles de controlar.
Tics vocales simples
Pueden consistir en:
- Carraspeos.
- Gruñidos.
- Tos.
- Sonidos breves.
Tics vocales complejos
Pueden incluir palabras o frases.
La presencia de tics complejos no implica necesariamente una mayor gravedad clínica. Lo importante es cuánto interfieren con la vida de la persona.
Diferencia entre tics y estereotipias
Aunque pueden parecer similares, existen diferencias clínicas.
Los tics suelen ser rápidos, breves y variables. Pueden cambiar de una zona corporal a otra con el paso del tiempo.
Las estereotipias suelen presentar un patrón más rítmico, prolongado y repetitivo, como balancearse o agitar las manos de manera similar una y otra vez.
El diagnóstico diferencial puede resultar complejo y debe realizarlo un profesional cuando las manifestaciones son persistentes o interfieren significativamente.
Trastornos motores y dificultades escolares
Un trastorno motor puede afectar al rendimiento académico aunque la inteligencia del niño sea completamente normal.
Por ejemplo, un alumno con trastorno del desarrollo de la coordinación puede saber perfectamente la respuesta a una pregunta y, sin embargo, escribir muy lentamente.
Puede tener dificultades para:
- Copiar de la pizarra.
- Escribir textos largos.
- Dibujar figuras.
- Utilizar materiales escolares.
- Participar en educación física.
En estos casos es importante no interpretar automáticamente la lentitud como falta de esfuerzo.
Las adaptaciones pueden incluir teclados, más tiempo en determinadas tareas, demostraciones visuales o modificaciones en actividades motoras. La American Psychiatric Association señala que la terapia ocupacional y la fisioterapia también pueden ayudar en determinadas dificultades de coordinación.
Los profesores pueden complementar la observación mediante diferentes instrumentos de evaluación educativa para identificar qué parte del rendimiento se ve afectada por la dificultad motora.
Trastornos motores y problemas de conducta
Un niño que evita escribir, realizar educación física o participar en determinadas actividades puede parecer desobediente cuando en realidad está intentando evitar una tarea que le resulta extremadamente difícil.
Esto no significa que todas las conductas disruptivas se expliquen por trastornos motores, pero muestra por qué conviene analizar qué ocurre antes de etiquetar una conducta.
Por ejemplo:
- El profesor pide copiar dos páginas.
- El niño con dificultades motoras tarda mucho más que sus compañeros.
- Empieza a protestar y se niega a continuar.
La intervención será diferente si se comprende que existe una dificultad de escritura significativa.
Cuáles son las causas de los trastornos motores
No existe una única causa que explique todos estos trastornos.
Los factores dependen del diagnóstico concreto.
En el trastorno del desarrollo de la coordinación intervienen factores relacionados con el neurodesarrollo que afectan a la adquisición y automatización de habilidades motoras.
En los trastornos de tics existe una importante contribución genética y neurobiológica. También pueden influir diferentes factores ambientales sobre su expresión e intensidad.
En el trastorno de movimientos estereotipados, la causa puede ser difícil de establecer y las estereotipias pueden aparecer asociadas a diferentes condiciones del desarrollo.
No debería asumirse que estos trastornos aparecen porque los padres hayan educado mal al niño o porque este no se esfuerce suficientemente.
Cómo se diagnostican los trastornos motores
El diagnóstico depende del problema concreto y puede requerir la participación de diferentes profesionales.
La evaluación puede incluir:
- Historia del desarrollo.
- Entrevista con la familia.
- Observación del movimiento.
- Información escolar.
- Exploración física y neurológica.
- Evaluación de habilidades motoras.
- Duración y evolución de los síntomas.
- Impacto sobre la vida cotidiana.
También deben descartarse otras explicaciones.
Por ejemplo, dificultades de coordinación pueden relacionarse con enfermedades neurológicas, problemas musculares o alteraciones visuales.
Del mismo modo, movimientos repetitivos pueden deberse a medicamentos, otras enfermedades neurológicas o diferentes trastornos del desarrollo.
Tratamiento de los trastornos motores
No existe un único tratamiento para todos los trastornos motores.
Trastorno del desarrollo de la coordinación
La intervención puede incluir:
- Terapia ocupacional.
- Fisioterapia.
- Entrenamiento de habilidades concretas.
- Adaptaciones escolares.
- Tecnología de apoyo.
La American Psychiatric Association señala que estas intervenciones pueden ayudar a mejorar coordinación, equilibrio y realización de tareas específicas.
Trastorno de movimientos estereotipados
La intervención depende de la intensidad, de si existe autolesión y de otros trastornos asociados.
Pueden utilizarse modificaciones del entorno, estrategias conductuales y, en determinados casos, tratamientos adicionales indicados por profesionales sanitarios.
Trastornos de tics
No todos los tics necesitan tratamiento.
Los CDC indican que existen tratamientos conductuales y farmacológicos cuando los tics:
- Producen dolor o lesiones.
- Interfieren en la escuela o el trabajo.
- Dificultan las relaciones sociales.
- Generan un malestar importante.
En algunos casos se utilizan intervenciones conductuales específicas destinadas a manejar los tics y sus desencadenantes.
¿Los trastornos motores desaparecen con la edad?
Depende del trastorno.
El trastorno del desarrollo de la coordinación puede continuar durante la adolescencia e incluso la edad adulta, aunque las personas pueden aprender estrategias para compensar muchas dificultades.
Los tics pueden cambiar considerablemente durante el desarrollo. En algunos niños disminuyen durante la adolescencia y en otros persisten.
Los CDC señalan que no existe actualmente una cura específica para los trastornos de tics, aunque pueden utilizarse tratamientos cuando provocan problemas importantes.
Por tanto, no es adecuado asegurar a una familia que el problema desaparecerá por sí solo ni asumir que necesariamente será permanente.
Trastornos motores y trastornos del movimiento no son exactamente lo mismo
Esta diferencia es importante para evitar confusiones SEO y clínicas.
En psicología y psiquiatría, trastornos motores suele hacer referencia a la categoría de trastornos del neurodesarrollo descrita en este artículo.
En neurología, el término trastornos del movimiento puede abarcar enfermedades muy diferentes como:
- Parkinson.
- Distonías.
- Corea.
- Temblor.
- Ataxias.
No deberían mezclarse automáticamente dentro de la misma clasificación.
¿Qué son las alteraciones psicomotoras?
El término psicomotor tiene un significado más amplio y describe la interacción entre procesos psicológicos y actividad motora.
En psiquiatría pueden aparecer alteraciones como:
- Agitación psicomotora.
- Retardo psicomotor.
Por ejemplo, una persona con depresión grave puede mostrar movimientos y habla mucho más lentos de lo habitual. Esto no significa que tenga uno de los trastornos motores del neurodesarrollo explicados anteriormente.
Por este motivo, para hablar de las categorías infantiles y del neurodesarrollo, trastornos motores es una denominación más precisa que trastornos psicomotores.
Cuándo consultar a un profesional
Conviene solicitar valoración cuando un niño:
- Presenta una coordinación muy inferior a la esperada para su edad.
- Tiene dificultades importantes para vestirse o utilizar utensilios.
- Evita sistemáticamente actividades motoras.
- Presenta tics persistentes.
- Tiene movimientos repetitivos que interfieren con su actividad.
- Se lesiona mediante movimientos repetitivos.
- Tiene problemas escolares derivados de sus dificultades motoras.
- Sufre burlas o aislamiento por los movimientos.
- Presenta un cambio motor brusco o inexplicable.
Los movimientos nuevos acompañados de pérdida de fuerza, convulsiones, alteraciones de conciencia u otros síntomas neurológicos importantes requieren una valoración médica más inmediata.
Conclusión
Los trastornos motores forman parte de los trastornos del neurodesarrollo y afectan principalmente a la coordinación, al control motor o a la aparición de movimientos y vocalizaciones repetitivas.
Los 5 tipos principales son el trastorno del desarrollo de la coordinación, el trastorno de movimientos estereotipados, el síndrome de Tourette, el trastorno de tics motores o vocales persistente y el trastorno de tics provisional.
Aunque pueden compartir algunas manifestaciones, presentan criterios y evoluciones diferentes. Un niño torpe, un niño que realiza movimientos repetitivos y otro que presenta tics no necesariamente tienen el mismo problema.
La evaluación profesional permite distinguir entre variaciones normales del desarrollo, trastornos motores y otras causas neurológicas o psicológicas. Cuando las dificultades interfieren con la vida diaria, la escuela o las relaciones, una identificación adecuada también permite introducir tratamientos y adaptaciones que faciliten el desarrollo y la autonomía.
Preguntas Frecuentes
¿Cuáles son los principales trastornos motores?
¿Qué es un trastorno motor?
¿Qué diferencia hay entre Tourette y un trastorno de tics?
¿Qué es el trastorno del desarrollo de la coordinación?
¿Qué diferencia existe entre un tic y una estereotipia?
¿Los trastornos motores se curan?
¿Trastornos motores y trastornos psicomotores son lo mismo?
Fuentes y Referencias
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Javier Ares Arranz. (2026, octubre 2). Los 5 tipos de trastornos motores: síntomas, causas y ejemplos. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/tipos-trastornos-motores
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