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Teoría de la mente: qué es, cómo se desarrolla y ejemplos

- Raquel León Raquel León
Teoría de la mente: qué es, cómo se desarrolla y ejemplos

Imagina que una niña guarda una pelota dentro de una caja y sale de la habitación. Mientras está fuera, otra persona cambia la pelota de lugar y la coloca dentro de un armario. Cuando la niña regrese, ¿dónde buscará primero la pelota?

Para responder correctamente necesitamos distinguir entre lo que nosotros sabemos y lo que sabe la otra persona. Nosotros hemos visto cómo cambiaban la pelota de lugar, pero la niña no. Por tanto, es probable que actúe de acuerdo con una creencia que para nosotros ya es falsa.

Esta capacidad para atribuir pensamientos, deseos, intenciones, conocimientos y emociones a otras personas recibe el nombre de teoría de la mente. Resulta fundamental para comprender buena parte de la conducta social: interpretar una broma, anticipar una reacción, descubrir un malentendido, detectar que alguien desconoce una información o comprender por qué dos personas pueden actuar de manera diferente ante la misma situación.

Qué es la teoría de la mente

La American Psychological Association define la teoría de la mente como la comprensión de que otras personas poseen intenciones, deseos, creencias, percepciones y emociones diferentes de las propias y de que esos estados mentales influyen en su comportamiento.

El término no significa que tengamos una teoría científica consciente sobre cómo funciona la mente humana. Se utiliza para describir la capacidad de representar mentalmente los estados internos propios y ajenos.

Por ejemplo, utilizamos teoría de la mente cuando pensamos:

  • "No sabe todavía que la reunión se ha cancelado".
  • "Está fingiendo que le gusta el regalo para no hacerle daño".
  • "Probablemente piensa que llegaré a las ocho".
  • "No entiende por qué estoy enfadado porque no conoce lo que ocurrió antes".
  • "Quiere que crea que no está nervioso".

En todos estos casos intentamos comprender una conducta mediante algo que no podemos observar directamente: un estado mental.

La teoría de la mente nos permite diferenciar entre la realidad que conocemos nosotros y la realidad tal como puede estar representada en la mente de otra persona.

Por qué se llama teoría de la mente

Los pensamientos, creencias e intenciones de otra persona no pueden observarse directamente de la misma manera que observamos un movimiento corporal.

Cuando alguien entra rápidamente en una habitación y empieza a mirar debajo de los muebles, vemos su conducta. Para comprenderla podemos inferir algo como:

"Está buscando un objeto que cree que está aquí".

Estamos utilizando una representación sobre el estado mental de esa persona para explicar lo que hace.

La palabra teoría refleja precisamente este carácter inferencial. Construimos hipótesis sobre aquello que otra persona sabe, cree, desea o pretende.

Estas hipótesis pueden ser correctas o incorrectas. Tener teoría de la mente no significa poder leer la mente de manera infalible.

Qué capacidades incluye la teoría de la mente

No existe una única habilidad aislada. Bajo este concepto se estudian capacidades relacionadas entre sí.

Comprender deseos

Un niño empieza a descubrir que otra persona puede querer algo diferente de lo que quiere él.

Por ejemplo, puede preferir chocolate y comprender que su hermano prefiere vainilla.

Comprender conocimientos diferentes

También aprendemos que dos personas pueden disponer de información distinta.

Si alguien no estaba presente cuando ocurrió un acontecimiento, no podemos asumir que sabe lo mismo que nosotros.

Comprender creencias

Las personas interpretan el mundo mediante representaciones mentales que pueden coincidir o no con la realidad.

Esta idea resulta esencial para entender el engaño, los errores y los malentendidos.

Comprender falsas creencias

Un paso especialmente estudiado consiste en entender que alguien puede creer algo que nosotros sabemos que es falso.

Las tareas de falsa creencia han sido uno de los principales métodos experimentales para estudiar teoría de la mente.

Comprender intenciones

Una misma conducta puede tener significados distintos dependiendo de la intención.

Romper accidentalmente un vaso no equivale psicológicamente a romperlo deliberadamente para molestar a alguien.

Comprender emociones relacionadas con creencias

Podemos anticipar que una persona se sentirá de determinada forma en función de aquello que cree, incluso cuando nosotros sabemos que su creencia está equivocada.

Comprender ironía, engaño y dobles sentidos

Las capacidades más complejas permiten interpretar situaciones en las que el significado literal no coincide con la intención comunicativa.

Cómo se desarrolla la teoría de la mente

La teoría de la mente no aparece de repente en un único momento. Sus componentes se desarrollan progresivamente durante la infancia y continúan refinándose posteriormente.

La APA señala que existen precursores durante los primeros años, que alrededor de los tres años aparece una comprensión limitada de la relación entre creencias y acciones y que aproximadamente hacia los cuatro años muchos niños comienzan a superar tareas explícitas de falsa creencia.

Sin embargo, la edad exacta varía y el rendimiento depende también del lenguaje, la memoria, las demandas de la tarea y otros procesos cognitivos.

Primeros años

Antes de superar las tareas clásicas, los niños ya muestran conductas sociales relevantes como:

  • Seguir la mirada.
  • Compartir atención sobre un objeto.
  • Interpretar objetivos sencillos.
  • Participar en juegos simbólicos.
  • Diferenciar progresivamente sus deseos de los ajenos.

Estas capacidades forman parte del desarrollo que posteriormente permite razonamientos sociales más complejos.

Entre los 3 y 5 años

Durante este periodo se producen avances importantes en la comprensión de deseos, conocimientos y creencias.

Uno de los cambios más estudiados consiste en reconocer que otra persona puede mantener una creencia falsa y comportarse de acuerdo con ella.

Edad escolar

Posteriormente aparecen capacidades más sofisticadas.

El niño puede comprender situaciones como:

  • Una persona piensa sobre lo que piensa otra.
  • Alguien intenta ocultar una emoción.
  • Una frase puede ser irónica.
  • Una mentira puede utilizarse para proteger los sentimientos de alguien.
  • Una conducta social puede contener una intención que no es evidente literalmente.

La teoría de la mente adulta también depende del contexto y no garantiza interpretaciones correctas en todas las situaciones.

La prueba de Sally y Anne

La tarea de Sally-Anne se convirtió en una de las pruebas más famosas de teoría de la mente a partir del estudio publicado por Simon Baron-Cohen, Alan Leslie y Uta Frith en 1985.

La estructura básica es la siguiente.

Paso 1

Sally tiene una canica y la coloca dentro de una cesta.

Paso 2

Sally sale de la escena.

Paso 3

Mientras Sally no está presente, Anne saca la canica de la cesta y la guarda en una caja.

Paso 4

Sally vuelve.

Se pregunta al niño:

¿Dónde buscará Sally la canica?

Nosotros sabemos que ahora está en la caja. Sin embargo, Sally no ha visto el cambio.

Para responder que Sally buscará primero en la cesta, el participante debe representar una creencia diferente y falsa respecto a su propio conocimiento.

Esta tarea es importante históricamente, pero no debería interpretarse como una medición completa de toda la teoría de la mente.

Qué es una falsa creencia

Una falsa creencia es una representación mental que no coincide con la realidad.

Por ejemplo:

Marcos deja las llaves encima de la mesa y sale de casa. Mientras está fuera, su pareja guarda las llaves en un cajón.

Nosotros sabemos que están en el cajón.

Marcos, en cambio, cree que continúan encima de la mesa.

Si entendemos su falsa creencia, podremos anticipar que probablemente irá primero hacia la mesa.

La tarea requiere separar tres elementos:

  1. Lo que realmente ocurre.
  2. Lo que yo sé.
  3. Lo que otra persona cree.

Creencias de primer y segundo orden

La investigación distingue diferentes niveles de complejidad.

Creencia de primer orden

Consiste en representar lo que otra persona piensa.

Ejemplo:

"Ana cree que el libro está en la habitación".

Creencia de segundo orden

Implica representar lo que una persona piensa acerca de la mente de otra.

Ejemplo:

"Ana cree que Pedro piensa que el libro está en la habitación".

Estas situaciones requieren mantener varias perspectivas simultáneamente y presentan mayores demandas cognitivas.

En la vida cotidiana utilizamos razonamientos similares cuando pensamos:

"No quiero que descubra que sé que está preparando una sorpresa".

Ejemplos de teoría de la mente en la vida cotidiana

La teoría de la mente aparece continuamente en situaciones que normalmente no analizamos de manera consciente.

Guardar una sorpresa

Si preparas una fiesta sorpresa entiendes que otra persona no debe conocer una información que tú sí conoces.

Contar una broma

Para comprender muchas bromas necesitamos reconocer qué cree un personaje y qué sabe el público.

Mentir

Engañar deliberadamente requiere representar, al menos en cierta medida, qué sabe otra persona y qué queremos que llegue a creer.

Enseñar

Un profesor eficaz intenta identificar lo que el alumno sabe y aquello que todavía desconoce.

Pedir disculpas

Comprender por qué una conducta afectó a alguien requiere considerar su experiencia, no únicamente nuestra intención.

Mantener una conversación

Adaptamos las explicaciones según lo que creemos que el interlocutor ya sabe.

No explicamos del mismo modo un concepto técnico a un especialista que a alguien que nunca ha escuchado hablar de él.

Teoría de la mente y empatía no son lo mismo

Estos conceptos están relacionados, pero no son equivalentes.

La teoría de la mente se relaciona especialmente con representar estados mentales:

"Entiendo que piensa que voy a abandonarlo".

La empatía afectiva implica experimentar una respuesta emocional ante el estado de otra persona:

"Me afecta ver que está sufriendo".

Podemos comprender perfectamente qué siente alguien sin experimentar una respuesta afectiva intensa. También podemos sentir preocupación ante el sufrimiento de otra persona aunque no comprendamos exactamente qué está pensando.

Esta distinción ayuda a evitar utilizar falta de empatía y dificultad para inferir estados mentales como si fueran sinónimos.

Teoría de la mente y toma de perspectiva

Tomar perspectiva consiste en intentar observar una situación desde el punto de vista de otra persona.

Es una herramienta importante para aplicar teoría de la mente, pero debemos recordar una limitación: imaginar la perspectiva de alguien sigue siendo una inferencia.

Por ejemplo, podemos pensar:

"Seguro que está enfadado porque no lo invité".

Pero podrían existir otras explicaciones.

Una utilización adecuada de la teoría de la mente combina inferencias y comprobación:

"Me da la impresión de que te molestó no estar invitado. ¿Fue así?".

Esto evita convertir una interpretación psicológica en un supuesto hecho.

Teoría de la mente y autismo

La relación entre teoría de la mente y autismo ha sido uno de los campos más conocidos y también más debatidos de esta área.

En 1985, Baron-Cohen, Leslie y Frith encontraron que un grupo de niños autistas tenía más dificultades que otros grupos para superar la tarea de falsa creencia Sally-Anne. Este resultado contribuyó a popularizar la hipótesis de que algunas dificultades sociales del autismo podían explicarse mediante un déficit específico de teoría de la mente.

La investigación posterior ha mostrado un panorama considerablemente más complejo.

No todas las personas autistas presentan el mismo rendimiento. Algunas superan tareas de falsa creencia y otras pueden desarrollar estrategias para razonar explícitamente sobre estados mentales.

Además, las tareas utilizadas para medir teoría de la mente también exigen otras capacidades:

  • Lenguaje.
  • Memoria de trabajo.
  • Atención.
  • Funciones ejecutivas.
  • Comprensión de instrucciones.

Por ello, no es correcto afirmar simplemente que las personas autistas carecen de teoría de la mente. La interpretación clásica ha sido objeto de críticas importantes y continúa existiendo debate sobre qué miden exactamente determinadas tareas y cómo deben explicarse las diferencias sociales observadas en el autismo.

El problema de la doble empatía

Una crítica contemporánea importante a explicaciones unidireccionales de las dificultades sociales en el autismo es que la comprensión interpersonal depende de ambas personas.

Dos individuos con experiencias, estilos comunicativos y formas de interpretar las señales sociales muy diferentes pueden tener dificultades mutuas para comprenderse.

Esto evita asumir automáticamente que, cuando una interacción entre una persona autista y una no autista falla, el problema reside exclusivamente en la primera.

La teoría de la mente sigue siendo un campo relevante para comprender la cognición social, pero no debería emplearse para reducir toda la experiencia social del autismo a una única supuesta carencia.

Cómo se evalúa la teoría de la mente

Además de las tareas de falsa creencia, se han desarrollado numerosas pruebas.

Historias extrañas

Se presentan historias que incluyen ironía, persuasión, mentira o dobles intenciones y se pregunta por qué un personaje dijo determinada cosa.

Faux pas o metedura de pata

La persona debe detectar que un personaje ha dicho algo socialmente inapropiado sin comprender que podía resultar ofensivo.

Para responder es necesario considerar simultáneamente lo que sabe quien habla y cómo puede sentirse la otra persona.

Historias de falsa creencia de segundo orden

Evalúan razonamientos más complejos acerca de lo que una persona piensa sobre la creencia de otra.

Tareas basadas en expresiones y contexto

Algunas pruebas intentan inferir emociones, intenciones o estados mentales a partir de información social.

Todas estas herramientas tienen limitaciones. Obtener una puntuación concreta no equivale a medir perfectamente la capacidad real de comprender personas en situaciones cotidianas.

Qué partes del cerebro participan

La teoría de la mente no reside en un único punto cerebral.

La investigación mediante neuroimagen ha relacionado tareas de mentalización con una red de regiones que incluye, entre otras:

  • Unión temporoparietal.
  • Corteza prefrontal medial.
  • Precúneo.
  • Regiones temporales posteriores.

Estas áreas también participan en otros procesos y no deberían interpretarse como un único centro de lectura mental.

Comprender estados ajenos requiere integrar percepción, memoria, lenguaje, atención, experiencia social y razonamiento.

Teoría de la mente y lenguaje

El desarrollo lingüístico mantiene una relación importante con la comprensión de estados mentales.

Palabras como:

  • Pensar.
  • Saber.
  • Creer.
  • Querer.
  • Recordar.
  • Imaginar.

permiten representar y comunicar diferencias entre lo que ocurre realmente y lo que alguien tiene en mente.

Las conversaciones familiares sobre deseos, emociones y creencias también ofrecen oportunidades para practicar este tipo de razonamiento.

Sin embargo, lenguaje y teoría de la mente no son exactamente la misma capacidad. Pueden influirse mutuamente durante el desarrollo.

Teoría de la mente y juego simbólico

Cuando un niño utiliza una caja como si fuera un coche o representa que un muñeco está triste porque ha perdido algo, trabaja con representaciones que no coinciden literalmente con la realidad inmediata.

El juego simbólico está relacionado con diferentes aspectos del desarrollo cognitivo y social y ofrece oportunidades para hablar de perspectivas, deseos y emociones.

También puede observarse en algunos enfoques educativos que favorecen la exploración y el aprendizaje activo, aunque no existe una única metodología necesaria para desarrollar teoría de la mente. El método Montessori, por ejemplo, constituye un modelo educativo amplio y no una intervención específica para teoría de la mente.

Cómo estimular la teoría de la mente en niños

No es necesario convertir cada interacción en un ejercicio formal. Muchas situaciones cotidianas permiten hablar sobre estados mentales.

Hablar sobre lo que piensan los personajes

Durante un cuento podemos preguntar:

  • ¿Qué cree que ha ocurrido?
  • ¿Sabe dónde está el objeto?
  • ¿Por qué está enfadado?
  • ¿Qué piensa que hará el otro personaje?

Hablar de malentendidos

Los errores cotidianos permiten explicar que una persona actuó con información diferente.

"Papá pensaba que hoy salías a las cinco porque nadie le había dicho que cambiaron el horario".

Jugar a representar personajes

El juego de roles permite asumir perspectivas diferentes y explorar motivaciones.

Utilizar vocabulario mental

Palabras como creer, pensar, recordar, olvidar o imaginar ayudan a hablar explícitamente sobre la mente.

Preguntar antes de explicar

En vez de ofrecer inmediatamente la interpretación del adulto, podemos preguntar:

"¿Por qué crees que hizo eso?".

Después pueden explorarse varias posibilidades.

Errores frecuentes al explicar la teoría de la mente

Decir que permite leer la mente

No podemos acceder directamente a los pensamientos de los demás. Construimos inferencias que pueden equivocarse.

Reducirla a empatía

Comprender creencias y compartir emociones son procesos relacionados pero diferentes.

Pensar que se adquiere completamente a los cuatro años

Superar una tarea de falsa creencia alrededor de esta edad representa un hito importante, pero las capacidades de mentalización siguen desarrollándose.

Creer que una prueba mide toda la habilidad social

Una tarea de laboratorio simplifica enormemente las interacciones humanas.

Afirmar que las personas autistas no tienen teoría de la mente

La investigación actual muestra una heterogeneidad considerable y existen críticas importantes a esa formulación absoluta.

Confundir interpretación con certeza

Pensar "sé exactamente lo que está pensando" puede ser precisamente una mala utilización de nuestra capacidad para inferir estados mentales.

¿Puede mejorar la teoría de la mente?

Durante la infancia las capacidades sociales y cognitivas se desarrollan mediante maduración, lenguaje, aprendizaje y experiencias interpersonales.

En personas con dificultades específicas pueden utilizarse intervenciones dirigidas a trabajar reconocimiento emocional, inferencias sociales, conversaciones sobre estados mentales y comprensión de situaciones.

Sin embargo, entrenar una respuesta correcta para una tarea concreta no garantiza automáticamente que la habilidad se generalice a todas las interacciones sociales.

Las relaciones reales presentan mucha más información, incertidumbre y variabilidad que una prueba de laboratorio.

Teoría de la mente en adultos

Los adultos utilizamos continuamente esta capacidad, pero seguimos cometiendo errores.

Podemos asumir incorrectamente que:

  • Los demás saben lo que nosotros sabemos.
  • Una intención era evidente.
  • Alguien interpreta una frase como nosotros.
  • Una persona recuerda el mismo acontecimiento de la misma forma.
  • Los demás pueden adivinar nuestras necesidades.

Este sesgo puede generar conflictos especialmente frecuentes en parejas y equipos.

Una estrategia sencilla consiste en sustituir:

"Debería saber cómo me siento"

por:

"¿Se lo he comunicado de una forma suficientemente clara?".

La capacidad para comprender perspectivas ajenas es importante, pero también lo es reconocer sus límites.

Relación con la psicología evolutiva

La teoría de la mente constituye uno de los temas clásicos de la psicología del desarrollo porque muestra cómo cambia la comprensión infantil del mundo social.

El niño no solo acumula información a medida que crece. También desarrolla nuevas maneras de representar aquello que otras personas saben, desean o creen.

Esta evolución se relaciona con otros cambios en lenguaje, memoria, control ejecutivo y habilidades sociales. Por eso, la teoría de la mente no debería estudiarse de forma completamente aislada del resto del desarrollo psicológico.

Conclusión

La teoría de la mente es la capacidad para comprender que otras personas poseen pensamientos, deseos, creencias, conocimientos, intenciones y emociones que pueden ser diferentes de los nuestros.

Gracias a ella podemos anticipar conductas, comprender malentendidos, interpretar engaños, participar en conversaciones y reconocer que una persona puede actuar según información que nosotros sabemos que es incorrecta.

Las tareas de falsa creencia, especialmente la prueba de Sally-Anne, han sido fundamentales para investigar su desarrollo. Sin embargo, estas pruebas representan solo una parte de una capacidad social mucho más compleja.

La relación entre teoría de la mente y autismo también necesita una interpretación cuidadosa. Las investigaciones clásicas encontraron diferencias en determinadas tareas, pero no es correcto reducir el autismo a una ausencia universal de teoría de la mente.

En última instancia, utilizar bien esta capacidad implica también reconocer su principal límite: podemos intentar comprender la mente de otra persona, pero nuestras interpretaciones siguen siendo hipótesis. Preguntar, escuchar y comprobar lo que hemos entendido continúa siendo una de las mejores formas de conocer realmente su perspectiva.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la teoría de la mente?
Es la capacidad para comprender que otras personas tienen pensamientos, creencias, deseos, conocimientos, intenciones y emociones diferentes de los propios y que esos estados mentales influyen en su comportamiento.
¿A qué edad se desarrolla la teoría de la mente?
Existen precursores desde los primeros años. Hacia los tres años aparecen comprensiones parciales y alrededor de los cuatro muchos niños empiezan a superar tareas explícitas de falsa creencia. Las capacidades más complejas continúan desarrollándose posteriormente.
¿Qué es la prueba de Sally y Anne?
Es una tarea clásica de falsa creencia. Sally guarda un objeto y sale; Anne lo cambia de lugar. Para responder correctamente dónde buscará Sally al regresar, el niño debe comprender que Sally mantiene una creencia diferente de la realidad que él conoce.
¿Qué diferencia hay entre teoría de la mente y empatía?
La teoría de la mente se relaciona principalmente con comprender o inferir estados mentales. La empatía afectiva implica responder emocionalmente ante lo que otra persona siente. Pueden relacionarse, pero no son la misma capacidad.
¿Las personas autistas carecen de teoría de la mente?
No puede afirmarse de forma general. Los estudios clásicos encontraron dificultades de algunos niños autistas en tareas de falsa creencia, pero existe gran variabilidad y la interpretación de estos resultados ha recibido numerosas críticas. Algunas personas autistas superan estas pruebas y pueden utilizar diferentes estrategias para comprender estados mentales.
¿Qué es una falsa creencia?
Es una creencia que no coincide con la realidad. Comprender una falsa creencia implica reconocer que otra persona puede actuar según información que nosotros sabemos que es incorrecta.
¿Cómo se puede estimular la teoría de la mente en los niños?
Puede favorecerse hablando sobre lo que piensan, saben o sienten los personajes de cuentos, comentando malentendidos, utilizando vocabulario sobre estados mentales y practicando juegos de roles y toma de perspectiva.
Raquel León

Escrito por

Raquel León

Psicóloga general sanitaria y redactora

Francesc Abad

Revisado por

Francesc Abad

Psicólogo y psicoterapeuta

“” Cómo citar este artículo

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Raquel León. (2026, septiembre 3). Teoría de la mente: qué es, cómo se desarrolla y ejemplos. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/teoria-de-la-mente

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