Durante años, el ideal masculino de belleza ha estado asociado a los hombros anchos, los brazos musculosos y un abdomen definido. Sin embargo, basta observar las preferencias que expresan distintas mujeres para descubrir que ese modelo no despierta el mismo interés en todas. Hay quienes encuentran especialmente atractivos a los hombres delgados, mientras que otras prefieren cuerpos atléticos o complexiones más robustas.
Esta diversidad plantea una cuestión interesante para la psicología: ¿existen características corporales masculinas que resulten atractivas para la mayoría de las mujeres o las preferencias dependen principalmente de los gustos individuales? La respuesta requiere distinguir entre aquello que valoramos al observar una fotografía y lo que realmente nos atrae cuando conocemos a alguien.
Las investigaciones sobre elección de pareja permiten identificar ciertas tendencias, aunque también revelan las limitaciones de reducir el atractivo masculino al peso, la musculatura o la altura.
Qué significa que un hombre resulte físicamente atractivo
El atractivo físico es una valoración subjetiva que realizamos a partir de las características visibles de otra persona. En ella intervienen la apariencia corporal, los rasgos faciales, las proporciones físicas y otros elementos relacionados con la presentación personal.
Conviene diferenciar tres tipos de complexión que suelen confundirse al hablar de las preferencias femeninas:
- Complexión delgada: cuerpo con poca masa corporal y una silueta estrecha. Puede acompañarse de una musculatura desarrollada o poco visible.
- Complexión atlética: cuerpo con musculatura relativamente definida y proporciones asociadas habitualmente a la práctica deportiva.
- Complexión corpulenta: estructura corporal ancha o voluminosa, que puede deberse a una mayor masa muscular, grasa corporal o ambas.
Estas categorías son descriptivas y no constituyen una clasificación psicológica científica. Tampoco permiten conocer por sí solas el estado de salud de una persona.
Una distinción especialmente relevante es que estar delgado no equivale necesariamente a parecer débil. Un hombre puede tener poca grasa corporal y presentar una musculatura apreciable sin alcanzar el volumen físico de un culturista.
Precisamente, algunas investigaciones sugieren que la percepción de fuerza y la composición corporal influyen de manera diferente en las valoraciones de atractivo.
¿Qué prefieren las mujeres: hombres delgados o musculosos?
La investigación científica ofrece resultados más interesantes que una simple victoria de un tipo de cuerpo sobre otro. En términos generales, la apariencia de fuerza suele recibir valoraciones positivas, pero el grado de musculatura considerado atractivo y su importancia en la elección de pareja pueden variar.
La fuerza física parece tener una influencia considerable
En 2017, Aaron Sell, Aaron Lukazsweski y Michael Townsley publicaron una investigación en Proceedings of the Royal Society B sobre la relación entre la fuerza corporal masculina y el atractivo percibido.
Los investigadores utilizaron fotografías de cuerpos masculinos y solicitaron a diferentes participantes que valorasen su atractivo o estimasen su fuerza física.
Los resultados mostraron que las estimaciones de fuerza explicaban aproximadamente el 70 % de la variación en las valoraciones medias del atractivo corporal en algunas de las muestras estudiadas. Al incorporar variables relacionadas con la altura y el peso, los modelos explicaban alrededor del 80 %.
Esto no significa que el 70 % de las mujeres prefiera a los hombres musculosos. El porcentaje corresponde a una medida estadística sobre las diferencias de atractivo entre los cuerpos evaluados.
Los resultados también indicaron que, dentro del conjunto de fotografías utilizado, los cuerpos que parecían más fuertes tendían a considerarse más atractivos. La investigación no encontró que una mayor apariencia de fuerza provocara una disminución del atractivo.
Sin embargo, el estudio evaluaba principalmente fotografías corporales. Sus conclusiones no pueden trasladarse directamente a la elección de una pareja real, donde intervienen muchas otras características.
¿Y si demasiados músculos tampoco resultan atractivos?
Una investigación anterior, realizada por David Frederick y Martie Haselton en 2007, examinó la relación entre musculatura, atractivo sexual y percepciones sobre la personalidad masculina.
A través de seis estudios, los autores observaron que los hombres musculosos tendían a ser considerados sexualmente atractivos, pero también recibían valoraciones más elevadas de dominancia física y menor compromiso romántico.
En algunas de sus pruebas, los niveles moderados de musculatura obtuvieron las valoraciones de atractivo más favorables, un resultado compatible con una relación en forma de U invertida: aumentar la musculatura podría incrementar el atractivo hasta cierto punto, sin que una mayor cantidad de músculo resulte siempre preferible.
Esta conclusión contrasta parcialmente con los resultados de Sell y sus colaboradores. Una posible explicación reside en las diferencias metodológicas, especialmente en la utilización de representaciones corporales artificiales frente a fotografías de personas reales.
Por tanto, sería excesivo afirmar que las mujeres prefieren universalmente un cuerpo musculoso moderado o que cuanto más músculo tenga un hombre, más atractivo resultará.
Por qué algunas mujeres prefieren a los hombres delgados
Las preferencias por determinados cuerpos pueden responder a diferentes mecanismos psicológicos. Aunque existen hipótesis evolutivas sobre el atractivo físico, también intervienen el aprendizaje, las experiencias personales y el contexto cultural.
1. La estética corporal y las proporciones
Para algunas mujeres, una silueta estilizada resulta especialmente atractiva. La relación entre hombros, cintura y extremidades puede influir en la impresión visual, incluso cuando la musculatura es poco prominente.
Además, dos hombres con el mismo peso pueden presentar apariencias muy diferentes dependiendo de su altura, distribución muscular y estructura ósea.
La delgadez, por tanto, no constituye una característica visual uniforme.
2. Las asociaciones psicológicas con determinados cuerpos
Las personas realizamos inferencias sobre los demás a partir de su apariencia, incluso cuando disponemos de poca información.
Un cuerpo musculoso puede asociarse con fortaleza, disciplina o capacidad física. También puede despertar estereotipos relacionados con la agresividad o una excesiva preocupación por la imagen.
Un cuerpo delgado, por su parte, puede recordar a determinadas figuras artísticas, deportivas o culturales que la persona considera atractivas.
Estas asociaciones no describen necesariamente la personalidad real de quien posee ese físico. Son interpretaciones que pueden intervenir en la primera impresión.
3. Las experiencias afectivas anteriores
Las preferencias también pueden construirse mediante el aprendizaje asociativo. Si una mujer ha mantenido una relación satisfactoria con un hombre de determinada complexión, algunos rasgos físicos similares pueden adquirir connotaciones positivas.
También pueden influir los primeros enamoramientos, las personas admiradas durante la adolescencia o determinadas experiencias de atracción.
Esto no implica que exista una relación automática entre una experiencia sentimental y un tipo corporal preferido. Las asociaciones afectivas pueden modificar nuestros gustos sin determinarlos por completo.
4. La influencia de la cultura y la moda
Los ideales de belleza masculina cambian históricamente y no son idénticos en todos los entornos culturales.
El cine, la publicidad y las redes sociales contribuyen a popularizar diferentes apariencias. En determinados momentos se ensalzan los cuerpos muy musculosos; en otros, adquieren protagonismo modelos masculinos más delgados y estilizados.
La exposición repetida a ciertos ideales físicos puede influir en aquello que consideramos familiar, deseable o estéticamente agradable. Sin embargo, las personas no adoptan necesariamente las preferencias dominantes de su entorno.
El físico importa, pero las preferencias declaradas no siempre predicen la atracción real
Un hallazgo particularmente interesante procede de los psicólogos Paul Eastwick y Eli Finkel, que estudiaron en 2008 las preferencias románticas mediante encuentros rápidos de citas y seguimientos posteriores.
Los participantes expresaron inicialmente qué características consideraban importantes en una pareja ideal. Sin embargo, esas preferencias declaradas apenas permitieron anticipar qué personas despertarían realmente su interés durante los encuentros.
Además, aunque hombres y mujeres manifestaban diferencias al describir sus ideales, los investigadores no encontraron las mismas diferencias al analizar cómo el atractivo físico y las perspectivas económicas se relacionaban con el interés romántico hacia personas que habían conocido.
Estos resultados permiten cuestionar una creencia bastante extendida: que somos perfectamente conscientes de las características que determinarán nuestra atracción hacia alguien.
Podemos tener una idea muy definida del físico que nos gusta y sentirnos atraídos por alguien que no encaja en absoluto con esa descripción.
La apariencia puede favorecer una primera impresión positiva. Sin embargo, al interactuar aparecen nuevas fuentes de información: la expresividad, el sentido del humor, la conversación y la manera de comportarse.
Este proceso también explica por qué el atractivo puede modificarse con el tiempo. Una persona inicialmente indiferente puede comenzar a resultarnos interesante después de compartir experiencias agradables.
En las relaciones consolidadas, además, la atracción puede fluctuar por motivos que van mucho más allá de la apariencia. Es una cuestión que merece atención cuando sentimos que nuestra pareja ha dejado de atraernos.
¿Qué otras características valoran las mujeres en un hombre?
Aunque las investigaciones sobre musculatura permiten estudiar una dimensión concreta del atractivo, elegir pareja implica evaluar a una persona en su conjunto.
Entre las características que pueden influir en el interés romántico encontramos:
- La expresividad emocional: la capacidad de comunicar interés, afecto y opiniones personales.
- La reciprocidad: percibir que el acercamiento y el interés son correspondidos.
- El sentido del humor: disfrutar de una forma compartida de interpretar las situaciones cotidianas.
- La compatibilidad: encontrar afinidades en valores, intereses y expectativas sobre la relación.
- La fiabilidad: observar coherencia entre lo que una persona promete y lo que hace.
- La seguridad interpersonal: sentirse cómodo expresando desacuerdos o necesidades sin temor a reacciones desproporcionadas.
No existe una jerarquía universal de estas características. Algunas cobran importancia durante el primer contacto, mientras que otras adquieren mayor relevancia cuando se desarrolla una relación estable.
La inteligencia emocional en la vida cotidiana ayuda a comprender por qué ciertas habilidades relacionales pueden influir en la conexión afectiva, independientemente de la complexión corporal.
¿Ser muy delgado puede afectar a la confianza al ligar?
Algunos hombres consideran que su delgadez representa una desventaja inevitable para resultar atractivos. Esta creencia puede generar inseguridad, especialmente cuando se comparan continuamente con modelos físicos muy musculosos.
El problema aparece cuando una preferencia estadística se interpreta como una sentencia personal. Que determinados cuerpos obtengan mejores valoraciones medias en un experimento no implica que un hombre delgado tenga pocas posibilidades de despertar interés romántico.
Desde la psicología cognitiva, merece atención el sesgo de confirmación: la tendencia a prestar más atención a la información que coincide con nuestras creencias previas.
Por ejemplo, un hombre convencido de que su delgadez resulta poco atractiva podría atribuir cualquier rechazo a su físico, ignorando otras explicaciones posibles. Al mismo tiempo, podría restar importancia a las muestras de interés que recibe.
Para cuestionar esta interpretación pueden resultar útiles algunas estrategias:
- Diferenciar los hechos observables de las explicaciones que elaboramos sobre ellos.
- Evitar interpretar un rechazo individual como una valoración general de nuestro cuerpo.
- Reducir las comparaciones constantes con imágenes corporales seleccionadas o retocadas.
- Practicar actividades físicas por salud, disfrute o rendimiento, sin convertir la aprobación ajena en el único objetivo.
- Prestar atención a la calidad de las interacciones, en lugar de evaluar exclusivamente la propia apariencia.
Aprender a dejar de tomarse las cosas de manera personal puede ser especialmente útil cuando las experiencias románticas negativas empiezan a interpretarse como defectos personales permanentes.
Si la preocupación por el físico provoca aislamiento, conductas alimentarias perjudiciales o un malestar persistente, conviene valorar la ayuda de un profesional de la psicología.
Entonces, ¿las mujeres prefieren a los hombres delgados?
No existe evidencia suficiente para afirmar que las mujeres, en conjunto, prefieran a los hombres delgados frente a los musculosos. Los estudios experimentales muestran una asociación positiva entre la apariencia de fuerza física y el atractivo corporal masculino, aunque algunos encuentran preferencias por niveles moderados de musculatura.
Esto tampoco significa que los hombres delgados resulten menos atractivos para todas las mujeres. Las preferencias individuales presentan diferencias y la atracción romántica incorpora características que no pueden apreciarse en una fotografía.
Quizá el error más frecuente consista en interpretar los resultados de investigaciones sobre promedios como si describieran las posibilidades sentimentales de cada individuo. La ciencia puede identificar tendencias en nuestras preferencias, pero difícilmente puede anticipar quién nos resultará irresistible cuando lo tengamos delante.
Preguntas Frecuentes
¿A las mujeres les gustan más los hombres delgados o musculosos?
¿Un hombre muy delgado puede resultar atractivo?
¿Qué tipo de cuerpo masculino resulta más atractivo según la ciencia?
¿Las mujeres prefieren hombres con abdominales marcados?
¿Es más importante el físico o la personalidad para atraer a una mujer?
¿Ganar masa muscular ayuda a resultar más atractivo?
Fuentes y Referencias
- Sell, A., Lukazsweski, A. W. y Townsley, M. (2017). Cues of upper body strength account for most of the variance in men's bodily attractiveness. Proceedings of the Royal Society B, 284(1869), 20171819.
- Frederick, D. A. y Haselton, M. G. (2007). Why is muscularity sexy? Tests of the fitness indicator hypothesis. Personality and Social Psychology Bulletin, 33(8), 1167-1183.
- Eastwick, P. W. y Finkel, E. J. (2008). Sex differences in mate preferences revisited: Do people know what they initially desire in a romantic partner? Journal of Personality and Social Psychology, 94(2), 245-264.
Escrito por
Cecilia Martín SánchezPsicóloga, directora y cofundadora del Instituto de Psicología Psicode · Número de colegiada M-18654
“”
Cómo citar este artículo
Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.
Cecilia Martín Sánchez. (2026, noviembre 4). ¿Prefieren las mujeres a los hombres delgados?. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/mujeres-prefieren-hombres-delgados
Más sobre Pareja y relaciones
15 claves para una relación saludable y duradera
Una relación saludable necesita respeto, comunicación, confianza, límites y capacidad para resolver conflictos. Estas 15 claves ayudan a construir un vínculo más equilibrado.
Fases de una ruptura amorosa: cuáles son y cómo afrontarlas
Las fases de una ruptura amorosa no siempre siguen el mismo orden, pero entenderlas puede ayudarte a sufrir con más claridad y menos culpa.
Método Gottman de terapia de pareja: qué es, sus 7 principios y cómo funciona
Algunas parejas discuten constantemente y otras apenas hablan de sus problemas. El método Gottman estudia qué patrones deterioran las relaciones y cómo modificarlos.
Cómo ayudar a una persona celosa: 10 estrategias para mejorar la relación
Convivir con una persona celosa puede resultar agotador. Descubre cómo comprender sus inseguridades, ayudarla a gestionar los celos y establecer límites sin perjudicarte.
Más de Cecilia Martín Sánchez
Importancia de la inteligencia emocional en la vida cotidiana
Saber qué sentimos no siempre significa saber qué hacer con ello. La inteligencia emocional ayuda a comprender nuestras reacciones y afrontar mejor los conflictos cotidianos.
Por qué me cuesta recibir regalos: 9 posibles causas
Recibir un regalo puede despertar incomodidad, culpa o incluso ansiedad. Detrás de estas reacciones existen mecanismos psicológicos que van mucho más allá de la timidez.
Cómo tratar con personas tóxicas: 9 estrategias para protegerte
Convivir con alguien que critica, manipula o provoca conflictos constantemente puede resultar agotador. Aprender a responder sin entrar en su dinámica permite recuperar cierto control.
Personas que se cierran al amor: 10 señales, causas y cómo ayudarlas
Algunas personas desean enamorarse, pero se alejan cuando una relación empieza a volverse íntima. ¿Qué explica esa contradicción y cómo podemos comprenderla?
Artículos recientes
Las 10 diferencias entre Psicología Social y Psicología Comunitaria
Aunque ambas estudian nuestra relación con los demás, la Psicología Social y la Comunitaria tienen objetivos y métodos diferentes que conviene conocer.
Mi pareja no me atrae: 9 posibles causas y qué hacer al respecto
Puedes querer a tu pareja, disfrutar de su compañía y, aun así, no sentir atracción. Entender por qué ocurre ayuda a tomar decisiones sin culpa ni presiones.
Cómo dejar de absorber las emociones de los demás: 9 estrategias psicológicas
Después de escuchar los problemas de alguien, ¿te quedas con su angustia durante horas? Comprender por qué sucede puede cambiar tu forma de relacionarte.
Los 16 problemas sociales más importantes de Honduras
La pobreza, la violencia y la desigualdad condicionan la vida de millones de hondureños. ¿Qué problemas impiden que el país aproveche todo su potencial?