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Estrategias de afrontamiento: qué son, tipos y ejemplos

Estrategias de afrontamiento: qué son, tipos y ejemplos

Las personas no reaccionan de la misma manera ante un examen, una ruptura, una enfermedad o un problema laboral. Algunas buscan información, otras hablan con alguien, otras intentan distraerse y otras evitan pensar en lo ocurrido. Todas estas respuestas pueden entenderse como formas de afrontamiento.

Las estrategias de afrontamiento son esfuerzos cognitivos y conductuales que utilizamos para manejar demandas que percibimos como estresantes o superiores a nuestros recursos. No existe una estrategia universalmente buena: su utilidad depende del problema, el momento y las consecuencias.

Qué significa afrontamiento en psicología

Richard Lazarus y Susan Folkman desarrollaron uno de los modelos más influyentes del estrés y el afrontamiento. Desde esta perspectiva, el estrés no depende solo de lo que ocurre, sino también de cómo la persona valora la situación y los recursos de los que cree disponer.

Esto explica por qué el mismo acontecimiento puede resultar manejable para una persona y abrumador para otra.

Afrontar no significa necesariamente solucionar. Ante una enfermedad incurable, por ejemplo, quizá no sea posible eliminar el problema, pero sí gestionar emociones, buscar apoyo y organizar decisiones.

Afrontamiento centrado en el problema

Incluye acciones destinadas a modificar la situación que genera estrés.

Ejemplos:

  • recopilar información;
  • hacer un plan;
  • pedir asesoramiento;
  • dividir un problema en pasos;
  • negociar;
  • aprender una habilidad;
  • eliminar un obstáculo concreto.

Suele ser especialmente útil cuando la situación es modificable. Si alguien tiene dificultades para entregar un proyecto, planificar tiempos y pedir aclaraciones puede ser más eficaz que limitarse a intentar tranquilizarse.

Afrontamiento centrado en la emoción

Busca regular la respuesta emocional cuando el problema no puede resolverse inmediatamente o está fuera del control personal.

Puede incluir:

  • hablar con una persona de confianza;
  • escribir sobre lo ocurrido;
  • practicar relajación;
  • aceptar una emoción sin actuar impulsivamente;
  • reinterpretar una situación;
  • realizar actividad física;
  • buscar apoyo psicológico.

Regular emociones no significa ignorar problemas. En muchos casos se necesitan ambas cosas: reducir activación suficiente para poder actuar después.

Afrontamiento de aproximación y evitación

Otra forma de clasificar estrategias distingue entre acercarse al problema y alejarse de él.

La evitación puede aliviar a corto plazo. Posponer una conversación incómoda reduce ansiedad durante unas horas. Pero si el problema requiere acción, la evitación mantenida suele aumentar costes.

No toda distracción es negativa. Después de una jornada difícil, ver una película puede ayudar a descansar. La cuestión es si esa estrategia permite recuperar recursos o se convierte en una forma permanente de no afrontar.

Estrategias cognitivas

Reevaluación

Consiste en cambiar la interpretación de una situación sin negar los hechos. Un error puede verse como prueba de incompetencia total o como información sobre qué mejorar.

Modelos como el ABC de Albert Ellis subrayan que las creencias influyen en la respuesta emocional ante los acontecimientos.

Solución de problemas

Implica definir con precisión el problema, generar alternativas, valorar consecuencias y ejecutar un plan.

Atención flexible

Poder dirigir la atención hacia el problema cuando toca y apartarla cuando ya no aporta nada reduce el riesgo de rumiación.

Estrategias conductuales

El comportamiento también regula el estrés. Algunas respuestas útiles pueden ser:

  • mantener rutinas de sueño;
  • hacer ejercicio;
  • preparar una conversación;
  • pedir ayuda;
  • reducir exposición a una fuente de conflicto;
  • practicar una habilidad;
  • organizar tareas.

La autoeficacia de Bandura ayuda a entender por qué creer que podemos ejecutar una conducta influye en la persistencia ante dificultades.

El apoyo social como recurso

Pedir apoyo puede tener varias funciones. A veces necesitamos información, otras ayuda práctica y otras simplemente ser escuchados.

No todas las redes sociales proporcionan el mismo tipo de apoyo. Decirle a alguien exactamente qué necesitamos suele ser más eficaz que esperar que lo adivine.

Estrategias que pueden volverse problemáticas

Algunas conductas reducen malestar de inmediato pero generan problemas después. Entre ellas pueden encontrarse consumo de alcohol o drogas, aislamiento extremo, agresividad, juego compulsivo o uso continuado de comida como única regulación emocional.

También existe el exceso de control. Intentar planificar cada detalle de una situación imprevisible puede aumentar ansiedad en lugar de reducirla.

Cómo elegir una estrategia

Una secuencia práctica es preguntarse:

  1. ¿Qué parte de esta situación puedo cambiar?
  2. ¿Qué parte no depende de mí?
  3. ¿Necesito actuar ahora o primero regular mi activación?
  4. ¿Qué consecuencias tendrá esta estrategia mañana?
  5. ¿Qué apoyo tengo disponible?

Si el problema es controlable, las estrategias centradas en la acción suelen tener sentido. Si no lo es, aceptación, regulación emocional y apoyo pueden ser más relevantes.

Afrontamiento y flexibilidad psicológica

Una persona psicológicamente flexible no utiliza siempre la misma herramienta. Puede actuar cuando hay margen de cambio y aceptar cuando el control es limitado.

Esta flexibilidad es más útil que dividir las estrategias en “buenas” y “malas” de forma absoluta.

Por ejemplo, evitar temporalmente una discusión para calmarse puede ser adaptativo. Evitar todas las conversaciones difíciles durante meses probablemente no lo sea.

Afrontar una crisis

En una crisis intensa conviene priorizar seguridad y necesidades básicas. Dormir, comer, contactar con personas de apoyo y obtener información fiable pueden ser más importantes que encontrar inmediatamente un significado profundo.

Si aparecen síntomas severos, incapacidad para funcionar, ataques de pánico frecuentes, consumo problemático o ideas de autolesión, es recomendable pedir ayuda profesional.

Estrategias de afrontamiento en terapia

Distintos enfoques terapéuticos trabajan habilidades de afrontamiento. La terapia cognitivo-conductual puede enseñar solución de problemas y reevaluación; ACT trabaja aceptación y acción guiada por valores; la terapia dialéctico-conductual incluye habilidades de regulación emocional y tolerancia al malestar.

La elección depende del problema y de la evaluación profesional. Ninguna técnica funciona igual para todas las personas.

Cómo saber si una estrategia está funcionando

La pregunta no es solo “¿me siento mejor ahora?”. Conviene observar también:

  • si reduce el problema;
  • si mejora el funcionamiento;
  • si permite mantener relaciones importantes;
  • si evita daños;
  • si es sostenible;
  • si ayuda a actuar de acuerdo con objetivos personales.

Una estrategia puede ser incómoda y, aun así, útil. Tener una conversación necesaria puede aumentar ansiedad a corto plazo y mejorar la situación después.

Conclusión

Las estrategias de afrontamiento son respuestas que utilizamos para manejar estrés y adversidad. Algunas se centran en modificar el problema; otras, en regular emociones; muchas combinan ambos objetivos.

El afrontamiento más eficaz suele ser flexible. Comprender qué podemos cambiar, qué debemos aceptar y qué apoyo necesitamos permite elegir respuestas más ajustadas en lugar de reaccionar siempre del mismo modo.

Afrontamiento ante problemas distintos

No se afronta igual una discusión que un duelo. En un conflicto laboral puede ser útil recopilar hechos, preparar una conversación y pedir apoyo. Ante una pérdida irreversible, la solución de problemas tiene un alcance limitado y cobran más peso aceptación, apoyo social y procesamiento emocional.

En una enfermedad crónica pueden coexistir ambas estrategias: seguir el tratamiento y organizar citas son acciones centradas en el problema, mientras que manejar miedo e incertidumbre requiere regulación emocional.

Afrontamiento y personalidad

Las personas muestran tendencias relativamente estables, pero no están condenadas a una sola forma de responder. Alguien puede evitar conflictos familiares y ser muy activo ante problemas laborales.

La experiencia también modifica el repertorio. Haber superado situaciones anteriores puede aumentar sensación de competencia y facilitar estrategias más eficaces.

Una hoja de trabajo sencilla

Ante una situación concreta puede escribirse:

  1. qué ha ocurrido;
  2. qué siento;
  3. qué puedo controlar;
  4. qué no puedo controlar;
  5. qué acción pequeña puedo realizar hoy;
  6. a quién puedo pedir ayuda;
  7. cómo sabré si la estrategia funciona.

Este ejercicio reduce la mezcla entre emoción, problema y predicción. No sustituye terapia, pero puede ordenar situaciones de estrés cotidiano.

Estrategias adaptativas y desadaptativas: una distinción con matices

Es tentador clasificar estrategias como buenas o malas, pero muchas dependen del contexto. La distracción puede ser útil después de una jornada intensa y problemática si se utiliza para no afrontar durante meses una deuda o un conflicto.

La expresión emocional también puede ayudar cuando permite procesar una experiencia, pero repetir una historia con creciente activación sin buscar soluciones puede reforzar rumiación.

Por eso se habla cada vez más de ajuste entre estrategia y situación.

Afrontamiento en relaciones interpersonales

Ante un conflicto relacional, algunas personas atacan, otras se retiran y otras intentan resolver de inmediato. Ninguna respuesta funciona siempre.

Puede ser útil regularse antes de hablar, describir hechos concretos, expresar necesidades y evitar generalizaciones del tipo “siempre” o “nunca”.

Si existe violencia, el objetivo prioritario no es mejorar comunicación, sino seguridad y protección.

Afrontamiento y salud física

El estrés sostenido puede afectar sueño, apetito y hábitos de salud. Por eso las estrategias de afrontamiento también incluyen conductas básicas: descansar, mantener actividad física razonable, seguir tratamientos y reducir consumo de sustancias.

No sustituyen atención médica, pero pueden ayudar a reducir carga adicional.

Cómo ampliar tu repertorio

Una buena práctica consiste en identificar tres estrategias que utilizas mucho y tres que casi nunca pruebas. Quien siempre resuelve solo puede practicar pedir apoyo; quien busca apoyo inmediatamente puede entrenar primero una pequeña acción autónoma.

La flexibilidad aumenta cuando tenemos varias respuestas disponibles y podemos elegir según la situación.

Preguntas Frecuentes

¿Qué son las estrategias de afrontamiento?
Son esfuerzos cognitivos y conductuales destinados a manejar demandas que una persona percibe como estresantes o difíciles.
¿Cuál es la mejor estrategia de afrontamiento?
No existe una única estrategia mejor. Depende de si la situación puede cambiarse, de los recursos disponibles y de sus efectos a corto y largo plazo.
¿Evitar siempre es malo?
No. Una pausa temporal puede ayudar a regularse. La evitación se vuelve problemática cuando impide afrontar situaciones importantes durante periodos prolongados.
¿Pedir ayuda es una estrategia de afrontamiento?
Sí. El apoyo social puede aportar información, ayuda práctica y regulación emocional.
¿Cuándo conviene acudir a terapia?
Cuando el estrés desborda los recursos habituales, interfiere con el funcionamiento o se acompaña de síntomas intensos, consumo problemático o riesgo de autolesión.
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Psicólogo Plus. (2026, septiembre 18). Estrategias de afrontamiento: qué son, tipos y ejemplos. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/estrategias-afrontamiento

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