Ozempic se ha convertido en uno de los medicamentos más conocidos de los últimos años. Su principio activo, la semaglutida, pertenece al grupo de los agonistas del receptor GLP-1 y está autorizado para el tratamiento de la diabetes tipo 2. Otros medicamentos con semaglutida se utilizan también para el control del peso en determinadas personas.
Pero alrededor de estos fármacos ha aparecido una pregunta mucho más amplia: ¿pueden influir también sobre la salud mental, el deseo de consumir alcohol o determinadas conductas adictivas?
El interés no surge únicamente de testimonios en redes sociales. Durante los últimos años han aparecido estudios preclínicos, investigaciones observacionales y, más recientemente, un ensayo clínico aleatorizado en personas con trastorno por consumo de alcohol.
Los resultados son interesantes, pero requieren mucha cautela. Ozempic no es actualmente un tratamiento aprobado para el alcoholismo, y todavía no sabemos si la semaglutida llegará a ocupar un lugar estable dentro del tratamiento de las adicciones.
Lo que sí podemos hacer es separar aquello que ya está relativamente bien establecido de aquello que todavía se encuentra en investigación.
Qué relación tiene Ozempic con el cerebro
Los agonistas del receptor GLP-1 se hicieron conocidos principalmente por sus efectos metabólicos.
El sistema GLP-1 participa en procesos relacionados con:
- Regulación de la glucosa.
- Secreción de insulina.
- Saciedad.
- Vaciamiento gástrico.
- Regulación del apetito.
Sin embargo, los receptores GLP-1 también están presentes en áreas del sistema nervioso relacionadas con recompensa, motivación y conducta alimentaria.
Esto ha llevado a investigar si los medicamentos de esta familia podrían modificar no solo el hambre, sino también la recompensa asociada a alcohol, nicotina u otras sustancias.
La hipótesis resulta especialmente interesante porque muchas conductas adictivas están relacionadas con sistemas cerebrales de aprendizaje y recompensa.
Pero que exista un mecanismo biológicamente plausible no demuestra por sí solo que un medicamento funcione clínicamente para una adicción.
Ozempic y salud mental: qué sabemos hasta ahora
Cuando un medicamento se utiliza por millones de personas, es normal que aparezcan preguntas sobre posibles efectos psicológicos.
Una de las preocupaciones que recibió mayor atención fue la posible relación entre agonistas GLP-1 y pensamientos suicidas o conductas autolesivas.
La Agencia Europea de Medicamentos revisó esta señal después de recibir notificaciones relacionadas con semaglutida y otros medicamentos del grupo.
En abril de 2024, el comité de farmacovigilancia de la EMA concluyó que la evidencia disponible no apoyaba una relación causal entre los agonistas GLP-1 y los pensamientos o conductas suicidas o autolesivas.
Esto no significa que cualquier cambio psicológico durante un tratamiento deba ignorarse.
Una persona que desarrolla:
- Depresión intensa.
- Pensamientos suicidas.
- Cambios conductuales importantes.
- Ansiedad incapacitante.
necesita una valoración profesional independientemente de cuál sea la causa.
¿Ozempic puede provocar depresión o ansiedad?
No existe actualmente evidencia sólida que permita afirmar que semaglutida provoque de forma general depresión o ansiedad.
En el ensayo clínico publicado en JAMA Psychiatry sobre semaglutida y trastorno por consumo de alcohol no se encontraron diferencias significativas entre semaglutida y placebo en las puntuaciones de depresión durante las nueve semanas de tratamiento.
Sin embargo, la experiencia psicológica de una persona durante un tratamiento puede estar influida por muchos factores:
- Cambios rápidos de peso.
- Náuseas u otros efectos adversos.
- Expectativas sobre el tratamiento.
- Imagen corporal.
- Enfermedades previas.
- Cambios en hábitos alimentarios.
- Problemas psicológicos anteriores.
Por eso resulta poco útil atribuir automáticamente cualquier cambio emocional al medicamento sin valorar el contexto completo.
El hallazgo más interesante: semaglutida y alcoholismo
La relación entre semaglutida y trastorno por consumo de alcohol es probablemente una de las áreas más interesantes de investigación actuales.
Durante varios años se habían observado resultados prometedores en animales y estudios observacionales. Algunas personas que tomaban medicamentos GLP-1 por diabetes u obesidad también describían una reducción espontánea del deseo de beber.
Pero estos datos no demostraban causalidad.
La situación cambió parcialmente con la publicación en 2025 de un ensayo clínico aleatorizado en JAMA Psychiatry.
Qué encontró el ensayo clínico de semaglutida y alcohol
El estudio incluyó a 48 adultos con trastorno por consumo de alcohol que no estaban buscando activamente tratamiento.
Los participantes recibieron durante nueve semanas semaglutida a dosis bajas o placebo.
Los resultados fueron interesantes.
En comparación con placebo, la semaglutida produjo:
- Una reducción de la cantidad de alcohol consumida durante una prueba de autoadministración en laboratorio.
- Menor cantidad de alcohol consumida en los días en que las personas bebían.
- Una reducción del craving o deseo de consumir alcohol.
- Una mayor reducción relativa de episodios de consumo intensivo a lo largo del estudio.
Sin embargo, no mejoró todos los indicadores.
No se encontraron diferencias significativas en:
- Número total de días de consumo.
- Consumo medio por día del calendario.
Este matiz es importante.
El estudio no demuestra que la semaglutida haga desaparecer el alcoholismo ni que consiga automáticamente la abstinencia.
Lo que muestra es una señal clínica suficientemente prometedora como para justificar ensayos mayores.
¿Cómo podría reducir el deseo de beber?
Todavía no existe una explicación definitiva.
Una de las hipótesis principales es que los agonistas GLP-1 podrían modificar algunos procesos relacionados con la recompensa y la motivación.
El alcohol produce efectos reforzantes que aumentan la probabilidad de repetir su consumo.
Si la semaglutida reduce parte del valor subjetivo de esa recompensa, podría disminuir:
- El deseo intenso.
- La cantidad consumida.
- La búsqueda de alcohol.
También podría existir una interacción con mecanismos relacionados con saciedad y regulación de impulsos.
Pero todavía estamos hablando de hipótesis que necesitan más investigación en humanos.
Estudios observacionales: otra señal interesante
Antes del ensayo clínico ya había aparecido un estudio publicado también en JAMA Psychiatry que analizó datos de personas con trastorno por consumo de alcohol y obesidad o diabetes tipo 2.
Los investigadores encontraron que los periodos de utilización de semaglutida o liraglutida se asociaban con un menor riesgo de hospitalización relacionada con el trastorno por consumo de alcohol.
El resultado llamó especialmente la atención porque la asociación era importante incluso en comparación con medicamentos utilizados específicamente para tratar el alcoholismo.
Pero hay que interpretar estos datos correctamente.
Un estudio observacional puede mostrar una asociación, pero no demostrar con la misma fuerza que el medicamento sea la causa directa de la mejoría.
Las personas que utilizan semaglutida pueden diferenciarse de otras en muchas variables clínicas y sociales.
Por eso el ensayo aleatorizado posterior resultó especialmente relevante.
Ozempic todavía no es un tratamiento aprobado para el alcoholismo
Este punto debe quedar muy claro.
La semaglutida se está investigando como posible tratamiento para el trastorno por consumo de alcohol, pero no está actualmente aprobada específicamente para esta indicación.
Utilizar Ozempic por cuenta propia intentando dejar de beber sería una mala idea.
Hay varias razones:
- Todavía no conocemos suficientemente su eficacia para esta indicación.
- No sabemos qué perfiles de pacientes podrían beneficiarse más.
- Puede producir efectos adversos.
- Existen contraindicaciones y precauciones médicas.
- No sustituye el tratamiento psicológico.
- Una dependencia importante del alcohol puede producir una abstinencia peligrosa.
El tratamiento del alcoholismo necesita una evaluación clínica completa.
El alcoholismo ya tiene tratamientos eficaces
El interés por semaglutida no significa que actualmente no existan tratamientos.
El trastorno por consumo de alcohol puede tratarse mediante intervenciones psicológicas, medicamentos o una combinación de ambas.
NICE recomienda intervenciones psicológicas específicas para alcohol, como determinados enfoques cognitivo-conductuales, terapias conductuales y tratamientos centrados en el entorno social.
Dependiendo de la gravedad y del momento del tratamiento también pueden utilizarse medicamentos.
Entre las opciones con mayor trayectoria están:
- Naltrexona.
- Acamprosato.
- Disulfiram en determinados casos.
La elección depende de la situación clínica de cada persona.
Naltrexona y semaglutida no funcionan exactamente igual
La naltrexona es uno de los medicamentos utilizados en el trastorno por consumo de alcohol y puede ayudar a reducir el deseo y el refuerzo producido por la bebida en determinadas personas.
La semaglutida actúa principalmente a través del sistema GLP-1 y su posible efecto sobre el alcohol está todavía siendo investigado.
Por tanto, no debería plantearse como una simple sustitución:
"Ozempic funciona mejor que la naltrexona".
Todavía no disponemos de evidencia suficiente para realizar esa afirmación.
Necesitamos ensayos clínicos más grandes y comparaciones directas.
El tratamiento psicológico sigue siendo fundamental
Incluso si en el futuro los agonistas GLP-1 terminan incorporándose al tratamiento del alcoholismo, difícilmente resolverán por sí solos todos los factores que mantienen una adicción.
El consumo puede estar relacionado con:
- Ansiedad.
- Depresión.
- Estrés.
- Relaciones sociales.
- Hábitos.
- Disponibilidad del alcohol.
- Creencias sobre sus efectos.
- Soledad.
- Problemas laborales.
Reducir el craving puede ser extraordinariamente útil, pero no enseña automáticamente a afrontar una discusión, reorganizar una vida social centrada en beber o manejar una emoción que durante años se ha regulado mediante alcohol.
Los tratamientos psicológicos permiten trabajar precisamente esas áreas.
La terapia cognitiva de Aaron Beck representa uno de los antecedentes importantes de las intervenciones cognitivo-conductuales, aunque el tratamiento contemporáneo de las adicciones incluye múltiples estrategias específicas.
¿Puede Ozempic ayudar con otras adicciones?
También se está investigando si los agonistas GLP-1 podrían influir sobre otras conductas adictivas.
En el ensayo de alcohol, los participantes fumadores tratados con semaglutida mostraron una reducción relativa mayor del número de cigarrillos diarios.
El número de fumadores era pequeño, por lo que este hallazgo debe considerarse exploratorio.
La investigación preclínica también ha estudiado nicotina y otras sustancias.
Pero, de nuevo, no significa que semaglutida sea actualmente un tratamiento aprobado para dejar de fumar o para otras adicciones.
El concepto de craving es importante
El craving es el deseo intenso o urgencia de consumir una sustancia.
No es el único elemento de una adicción, pero puede ser uno de los más difíciles de manejar.
Una persona puede llevar semanas sin beber y experimentar un deseo intenso al encontrarse con:
- Un determinado grupo de amigos.
- Un bar habitual.
- Estrés laboral.
- Una discusión.
- Una celebración.
Si un medicamento consiguiera reducir significativamente ese deseo, podría facilitar otras partes del tratamiento.
Esta es una de las razones por las que la investigación con semaglutida está generando tanto interés.
Ozempic no sustituye una desintoxicación médica
Hay una situación en la que esta distinción resulta especialmente importante.
Una persona con dependencia física importante del alcohol no debería dejar de beber bruscamente por su cuenta simplemente porque está tomando semaglutida.
La abstinencia alcohólica puede producir complicaciones graves, entre ellas convulsiones y delirium tremens.
En determinadas personas es necesario un proceso de retirada supervisado médicamente.
Semaglutida no está diseñada para tratar una abstinencia aguda.
Salud mental, obesidad y alcohol pueden aparecer juntos
Una de las razones por las que estos medicamentos resultan especialmente interesantes es que algunas personas presentan simultáneamente:
- Obesidad.
- Diabetes tipo 2.
- Problemas de alcohol.
- Ansiedad o depresión.
En estos casos, el tratamiento necesita una perspectiva global.
No tiene sentido abordar únicamente peso, consumo o estado emocional de forma completamente independiente si existen relaciones entre ellos.
Por ejemplo, una persona puede beber para afrontar ansiedad y después experimentar aumento de peso, peor sueño y mayor deterioro emocional.
La intervención debería intentar comprender cómo se relacionan los distintos problemas.
¿Y si beber menos ocurre simplemente porque Ozempic provoca náuseas?
Es una pregunta razonable.
Los agonistas GLP-1 pueden producir efectos gastrointestinales como náuseas, lo que podría reducir temporalmente el deseo de comer o beber.
Sin embargo, los investigadores del ensayo clínico consideran que los resultados sobre craving y consumo justifican investigar mecanismos relacionados con recompensa además de los efectos gastrointestinales.
Aun así, los estudios futuros tendrán que separar mejor ambos fenómenos.
No podemos asumir que cualquier reducción de alcohol represente necesariamente una modificación profunda del circuito adictivo.
Riesgos de utilizar Ozempic para controlar conductas
La enorme popularidad de semaglutida puede favorecer otro problema: empezar a utilizar el medicamento como una especie de herramienta universal para reducir deseos.
Esto sería prematuro.
Los medicamentos deben emplearse para indicaciones justificadas, con una evaluación adecuada y bajo supervisión médica.
Además, intentar medicar cualquier comportamiento placentero puede llevarnos a simplificar excesivamente la conducta humana.
Una adicción es mucho más que tener ganas de algo.
Ozempic, imagen corporal y bienestar psicológico
Existe otra relación importante entre semaglutida y salud mental que no tiene que ver directamente con las adicciones.
La pérdida de peso puede modificar:
- Imagen corporal.
- Relaciones sociales.
- Autoestima.
- Conductas alimentarias.
Para algunas personas estos cambios pueden resultar positivos. Para otras pueden aparecer nuevas preocupaciones sobre peso, miedo a recuperar kilos o una relación más rígida con la comida.
Por eso el bienestar psicológico no debería medirse únicamente mediante la cifra de la báscula.
Qué hacer si estás tomando semaglutida y notas cambios psicológicos
No suspendas ni modifiques el tratamiento por tu cuenta únicamente por haber leído información en internet.
Consulta con el profesional que lo ha prescrito si aparecen cambios importantes en:
- Estado de ánimo.
- Conducta.
- Alimentación.
- Consumo de alcohol.
- Otros medicamentos.
Si aparecen ideas suicidas o riesgo inmediato, la situación requiere atención urgente independientemente de que exista o no relación con semaglutida.
Qué hacer si quieres dejar el alcohol
Si crees que tienes un problema con el alcohol, no necesitas esperar a que aparezca un nuevo medicamento.
Ya existen tratamientos eficaces.
Una evaluación puede determinar:
- Gravedad del consumo.
- Existencia de dependencia física.
- Necesidad de desintoxicación médica.
- Problemas psicológicos asociados.
- Tratamiento psicológico apropiado.
- Posible utilización de medicamentos.
Si estás comparando recursos asistenciales, puedes consultar nuestra guía sobre cómo elegir un centro de tratamiento de adicciones.
¿Cuál podría ser el futuro de semaglutida en alcoholismo?
La respuesta más precisa actualmente es: prometedor, pero todavía incierto.
Tenemos varios niveles de evidencia que apuntan en la misma dirección:
- Estudios en animales.
- Observaciones clínicas.
- Estudios poblacionales.
- Un pequeño ensayo clínico aleatorizado.
Eso es mucho más interesante que una simple anécdota.
Pero todavía necesitamos:
- Ensayos con más participantes.
- Tratamientos de mayor duración.
- Estudios en personas que realmente buscan tratamiento.
- Comparaciones con tratamientos actuales.
- Datos sobre recaídas a largo plazo.
- Identificación de los pacientes que más pueden beneficiarse.
Hasta entonces, sería prematuro presentar Ozempic como un tratamiento establecido para el alcoholismo.
Conclusión
Ozempic y otros medicamentos basados en GLP-1 están abriendo una línea de investigación inesperada entre metabolismo, recompensa cerebral, salud mental y adicciones.
La evidencia más interesante hasta ahora procede del trastorno por consumo de alcohol. Un ensayo clínico publicado en 2025 encontró que dosis bajas de semaglutida redujeron el craving, la cantidad consumida en los días de bebida y algunos indicadores de consumo intensivo.
Sin embargo, el estudio fue pequeño, duró nueve semanas y no mostró mejoría en todos los resultados relacionados con alcohol.
Por tanto, semaglutida todavía no debe considerarse un tratamiento establecido ni aprobado para el alcoholismo.
Actualmente existen intervenciones psicológicas y medicamentos específicamente utilizados para el trastorno por consumo de alcohol, y una dependencia importante puede requerir incluso una desintoxicación supervisada.
La posibilidad de que semaglutida se incorpore algún día a esas opciones es científicamente interesante. Pero la investigación todavía tiene que responder una pregunta fundamental: si reducir el deseo de beber durante unas semanas puede traducirse en una recuperación clínica estable a largo plazo.
Preguntas Frecuentes
¿Ozempic sirve para tratar el alcoholismo?
¿Ozempic puede hacer que apetezca menos beber alcohol?
¿Ozempic puede provocar depresión?
¿Qué medicamentos se utilizan actualmente para el alcoholismo?
¿Se puede dejar el alcohol de golpe tomando Ozempic?
¿La semaglutida puede ayudar con otras adicciones?
Fuentes y Referencias
- Hendershot, C. S. et al. (2025). Once-Weekly Semaglutide in Adults With Alcohol Use Disorder: A Randomized Clinical Trial
- European Medicines Agency. PRAC review of GLP-1 receptor agonists and suicidal thoughts
- National Institute on Alcohol Abuse and Alcoholism. Semaglutide Shows Promise as a Potential Alcohol Use Disorder Medication
- NIAAA. Tratamiento de problemas de consumo de alcohol
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Al citar, reconoces el trabajo original, evitas problemas de plagio y permites a tus lectores acceder a las fuentes originales para obtener más información o verificar datos. Asegúrate siempre de dar crédito a los autores y de citar de forma adecuada.
Tomás Santa Cecilia. (2026, septiembre 28). Ozempic y salud mental: alcohol, ansiedad y adicciones. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/ozempic-salud-mental
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