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22 tipos de discriminación: características y ejemplos

- Raquel León Raquel León
22 tipos de discriminación: características y ejemplos

La discriminación no siempre adopta la forma de un insulto abierto o una prohibición explícita. También puede aparecer cuando una persona recibe sistemáticamente menos oportunidades, se aplican normas aparentemente neutrales que perjudican a determinados grupos o los prejuicios influyen en decisiones sobre empleo, vivienda, educación o atención sanitaria.

La discriminación puede definirse, de manera general, como un trato desfavorable o desigual basado en determinadas características reales o atribuidas a una persona o grupo. La American Psychological Association señala que puede relacionarse con características como la raza, el género, la edad o la orientación sexual. En el ámbito laboral, la Organización Internacional del Trabajo también contempla motivos como raza, color, sexo, religión, opinión política, ascendencia nacional y origen social.

A continuación revisamos 22 tipos de discriminación frecuentes. Las categorías no son completamente independientes: una misma persona puede experimentar varias simultáneamente. Además, la protección jurídica concreta depende del país, por lo que una clasificación psicológica o social no debe confundirse con una lista universal de categorías legales protegidas.

Qué es la discriminación

La discriminación aparece cuando una característica de una persona se utiliza injustificadamente para limitar sus derechos, oportunidades, acceso a recursos o participación social.

Conviene distinguir tres conceptos relacionados:

  • Estereotipo: creencia generalizada sobre las características de un grupo.
  • Prejuicio: actitud o valoración, normalmente negativa, hacia una persona por su pertenencia real o percibida a un grupo.
  • Discriminación: comportamiento o práctica que produce un trato desigual o desventajoso.

Una persona puede mantener un estereotipo sin expresarlo abiertamente. Cuando esa creencia influye en decisiones como no contratar a alguien por su procedencia o excluirlo de una actividad por su discapacidad, aparece una conducta discriminatoria.

La discriminación no requiere necesariamente odio consciente. Una persona, una organización o una norma pueden producir desigualdad incluso cuando quienes participan creen estar actuando de manera neutral.

También conviene diferenciar discriminación directa e indirecta. La primera ocurre cuando alguien recibe un trato desfavorable explícitamente por una característica determinada. La segunda puede aparecer cuando una regla aparentemente igual para todos perjudica especialmente a un grupo sin una justificación adecuada.

1. Discriminación racial

La discriminación racial se produce cuando una persona recibe un trato desigual por su raza percibida, color de piel u otras características racializadas.

Puede manifestarse mediante:

  • Rechazo en procesos de selección.
  • Trato desigual en establecimientos.
  • Insultos o acoso.
  • Sospecha automática de peligrosidad.
  • Diferencias injustificadas en el acceso a servicios.
  • Segregación o exclusión social.

El racismo es un fenómeno más amplio que puede incluir prejuicios, estereotipos, prácticas discriminatorias y estructuras sociales que mantienen desigualdades entre grupos racializados.

2. Discriminación étnica

Está basada en el origen étnico, entendido como la pertenencia o identificación con una comunidad que puede compartir historia, cultura, tradiciones, ascendencia o costumbres.

Raza y etnia se relacionan, pero no son conceptos idénticos. Dos personas percibidas racialmente de forma similar pueden pertenecer a grupos étnicos diferentes.

Un ejemplo sería excluir a una persona de un alquiler o empleo porque pertenece a una minoría étnica determinada, independientemente de sus circunstancias individuales.

3. Discriminación por nacionalidad u origen nacional

Se produce cuando se trata desfavorablemente a alguien por el país del que procede, su ascendencia nacional o su condición de extranjero.

Puede expresarse mediante comentarios como "no contratamos personas de ese país" o mediante un trato sistemáticamente peor hacia determinados grupos de inmigrantes.

No toda diferencia relacionada con la nacionalidad constituye necesariamente discriminación ilícita, ya que algunos derechos o puestos pueden estar sujetos legalmente a requisitos de ciudadanía. El contexto jurídico es esencial.

4. Xenofobia y discriminación hacia personas extranjeras

La xenofobia incluye rechazo, hostilidad o prejuicios hacia personas percibidas como extranjeras o ajenas al grupo nacional o cultural dominante.

Puede combinar características de nacionalidad, etnia, idioma y religión.

Algunos ejemplos son:

  • Culpar colectivamente a inmigrantes de problemas sociales.
  • Negarse a alquilar una vivienda por ser extranjero.
  • Ridiculizar costumbres o acentos.
  • Excluir de actividades por el país de procedencia.

Las generalizaciones sobre millones de personas a partir de su origen facilitan este tipo de discriminación.

5. Discriminación por sexo

Se produce cuando una persona recibe un trato desigual por ser hombre o mujer, o por características vinculadas al sexo.

Puede aparecer en ámbitos como:

  • Contratación.
  • Promoción profesional.
  • Remuneración.
  • Educación.
  • Reparto de responsabilidades familiares.
  • Acceso a determinados servicios.

El sexismo incluye prejuicios y estereotipos basados en el sexo o el género. Las mujeres han estado históricamente expuestas a numerosas formas estructurales de discriminación, aunque los hombres también pueden experimentar trato desigual por expectativas relacionadas con su sexo en determinados contextos.

6. Discriminación por identidad o expresión de género

Una persona puede ser discriminada porque su identidad de género o su forma de expresarla no coincide con las expectativas de otras personas.

Las personas trans y de género diverso pueden experimentar:

  • Rechazo laboral.
  • Acoso escolar.
  • Negación de servicios.
  • Burlas.
  • Exclusión social.
  • Obstáculos injustificados para utilizar su identidad reconocida.

El Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha incluido la identidad de género entre los ámbitos relevantes de protección frente a la discriminación.

7. Discriminación por orientación sexual

Ocurre cuando una persona recibe peor trato por ser, o ser percibida como, heterosexual, homosexual, bisexual u otra orientación sexual.

Puede manifestarse mediante:

  • Rechazo familiar.
  • Acoso.
  • Exclusión laboral.
  • Negativa injustificada a prestar servicios.
  • Insultos o violencia.

El prejuicio basado en la orientación sexual puede existir incluso cuando la percepción sobre la persona es incorrecta. La discriminación depende del trato recibido, no de que la característica atribuida sea necesariamente real.

8. Discriminación por edad

La discriminación por edad, también denominada edadismo, consiste en aplicar estereotipos o un trato desfavorable basándose en la edad.

Puede afectar tanto a personas mayores como jóvenes.

Ejemplos habituales incluyen:

  • Suponer que una persona mayor no puede aprender tecnología.
  • Descartar automáticamente a candidatos por superar determinada edad.
  • Considerar incompetente a alguien únicamente por ser muy joven.
  • Ignorar opiniones porque la persona es mayor.

La APA identifica el edadismo como una forma específica de prejuicio basado en la edad cronológica.

9. Discriminación por discapacidad

El capacitismo o discriminación por discapacidad aparece cuando se trata desfavorablemente a alguien debido a una discapacidad física, sensorial, intelectual o de otro tipo.

No siempre consiste en un rechazo explícito. También puede producirse cuando un entorno se diseña sin considerar necesidades razonables de accesibilidad.

Ejemplos:

  • No proporcionar ajustes razonables cuando corresponden.
  • Considerar automáticamente incapaz a una persona.
  • Hablar con su acompañante en lugar de dirigirse a ella.
  • Excluirla de actividades sin evaluar sus capacidades reales.

La discapacidad no permite inferir de manera automática qué puede o no hacer alguien.

10. Discriminación por religión o creencias

Aparece cuando una persona recibe un trato desigual por practicar una religión, no practicar ninguna o mantener determinadas creencias protegidas en el contexto jurídico correspondiente.

Puede incluir:

  • Burlarse de símbolos religiosos.
  • Excluir de oportunidades por la religión.
  • Imponer creencias a otras personas.
  • Impedir injustificadamente determinadas prácticas compatibles con la actividad desarrollada.

La libertad religiosa incluye también el derecho a no profesar una religión.

11. Discriminación por opinión política

Consiste en perjudicar injustificadamente a una persona debido a sus opiniones o afiliaciones políticas.

La Organización Internacional del Trabajo contempla la opinión política entre los motivos incluidos en su Convenio sobre discriminación en el empleo y la ocupación.

Esto no significa que cualquier conflicto relacionado con política constituya jurídicamente discriminación. El alcance de la protección depende del país, el contexto y la actividad de que se trate.

12. Discriminación por clase social u origen socioeconómico

Las personas pueden ser valoradas de forma diferente por sus ingresos, profesión, barrio, educación, forma de vestir o procedencia familiar.

El clasismo puede aparecer mediante estereotipos que relacionan automáticamente pobreza con irresponsabilidad, poca inteligencia o falta de esfuerzo.

También puede operar en sentido inverso mediante prejuicios globales hacia personas asociadas con posiciones económicas privilegiadas.

La situación económica influye además en el acceso real a educación, vivienda, alimentación y atención sanitaria. La Organización Mundial de la Salud destaca que estas condiciones sociales tienen un enorme peso sobre la salud y el bienestar.

13. Discriminación por idioma o acento

Una persona puede recibir peor trato por el idioma que habla o por su acento.

Algunos contextos requieren legítimamente determinadas competencias lingüísticas. Por ejemplo, un puesto puede necesitar que el trabajador se comunique con seguridad en una lengua concreta.

La discriminación aparece cuando el idioma o acento se utiliza como excusa para excluir independientemente de la competencia necesaria.

Ridiculizar sistemáticamente el acento de un compañero o asumir que tiene menor capacidad intelectual porque habla con una pronunciación diferente son ejemplos frecuentes.

14. Discriminación por apariencia física

La apariencia puede influir sobre cómo somos evaluados incluso cuando no guarda relación con nuestras capacidades.

Puede incluir prejuicios por:

  • Rasgos faciales.
  • Altura.
  • Cicatrices.
  • Forma de vestir.
  • Características corporales visibles.
  • Determinados estándares de atractivo.

No todas estas características reciben la misma protección legal en cada territorio. Sin embargo, desde una perspectiva psicológica, el sesgo por apariencia puede influir sobre la percepción de competencia, atractivo social o confiabilidad.

15. Discriminación por peso corporal

La discriminación por peso consiste en tratar a una persona de manera desfavorable por su tamaño o peso corporal.

Puede aparecer en el empleo, la educación, las relaciones y la atención sanitaria. Entre sus manifestaciones están las burlas, la atribución automática de determinados hábitos o la reducción de cualquier problema médico al peso sin una evaluación adecuada.

Combatir el estigma relacionado con el peso no significa negar que determinadas variables corporales puedan tener relevancia médica. Significa realizar valoraciones individualizadas sin convertir un dato físico en un juicio sobre el valor, la personalidad o la disciplina de alguien.

16. Discriminación por embarazo o maternidad

Una mujer puede experimentar discriminación por estar embarazada, tener hijos pequeños o por expectativas relacionadas con una futura maternidad.

Ejemplos incluyen:

  • Descartar candidatas porque podrían quedarse embarazadas.
  • Penalizar injustificadamente una promoción por maternidad.
  • Presionar para comunicar planes reproductivos.
  • Asumir automáticamente una menor implicación profesional.

La protección jurídica frente a estas prácticas depende de la legislación de cada país, aunque la igualdad relacionada con sexo y maternidad constituye un ámbito importante del derecho laboral internacional.

17. Discriminación por estado civil o situación familiar

El hecho de estar casado, soltero, divorciado o formar parte de una determinada estructura familiar también puede generar un trato desigual.

Por ejemplo, asumir que una persona soltera debe aceptar siempre jornadas más largas porque no tiene familia supone ignorar sus responsabilidades y derechos individuales.

También pueden aparecer prejuicios hacia familias monoparentales, parejas no casadas o personas divorciadas.

De nuevo, las categorías protegidas legalmente varían entre jurisdicciones.

18. Discriminación por estado de salud

Tener una enfermedad puede desencadenar estigma y trato desigual cuando otras personas exageran riesgos, atribuyen culpabilidad o reducen toda la identidad al diagnóstico.

La discriminación relacionada con el VIH constituye un ejemplo ampliamente estudiado. La Organización Mundial de la Salud describe cómo el estigma puede traducirse en un trato injusto hacia personas que viven con el VIH o son percibidas como asociadas con él.

El derecho a conocer determinada información médica depende del contexto. La protección frente a la discriminación no significa que cualquier condición sea irrelevante para todas las actividades, sino que las decisiones deben estar justificadas y respetar los derechos aplicables.

19. Discriminación por salud mental

Las personas con problemas de salud mental pueden encontrar prejuicios que las presentan automáticamente como imprevisibles, incompetentes, peligrosas o incapaces de asumir responsabilidades.

La Organización Mundial de la Salud ha advertido de que el estigma y la discriminación siguen constituyendo importantes barreras para la inclusión y el acceso a una atención adecuada.

Una persona puede tener depresión, ansiedad, trastorno bipolar u otro problema psicológico y conservar numerosas capacidades personales y profesionales.

El diagnóstico no permite inferir por sí solo cómo funciona un individuo concreto.

20. Discriminación genética

Los avances en genética hacen posible obtener información sobre predisposiciones a determinadas enfermedades. Esta información puede generar problemas cuando se utiliza para excluir a alguien basándose en un riesgo futuro y no en su situación actual.

La discriminación genética plantea preguntas especialmente importantes en seguros, empleo y privacidad.

Su regulación cambia entre países. Además, un riesgo genético no equivale necesariamente a desarrollar una enfermedad, por lo que interpretar estos datos exige comprender probabilidades, antecedentes y factores ambientales.

21. Discriminación por características sexuales

Las personas intersexuales nacen con características sexuales que no encajan completamente en las definiciones típicas utilizadas para cuerpos masculinos o femeninos.

Pueden experimentar discriminación, estigma, falta de privacidad o decisiones sobre su cuerpo tomadas sin una participación adecuada.

El Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos ha abordado específicamente los derechos de las personas intersexuales dentro de sus iniciativas contra la discriminación basada en características sexuales.

No debe confundirse intersexualidad con orientación sexual o identidad de género. Son conceptos diferentes, aunque una misma persona puede pertenecer simultáneamente a varias categorías.

22. Discriminación múltiple o interseccional

Las experiencias de discriminación no siempre pueden comprenderse sumando categorías independientes. Una mujer inmigrante con discapacidad, por ejemplo, puede experimentar un patrón que surge precisamente de la combinación de varias características.

La interseccionalidad, concepto desarrollado especialmente a partir del trabajo de Kimberlé Crenshaw, analiza cómo diferentes posiciones sociales y sistemas de desigualdad pueden interactuar.

Esto evita asumir que todas las personas pertenecientes a un mismo grupo viven las mismas experiencias.

Una mujer puede experimentar sexismo, pero la forma concreta puede diferir según su origen étnico, situación económica, orientación sexual, discapacidad o contexto cultural.

Discriminación directa e indirecta

Además de clasificar la discriminación según la característica en la que se basa, puede distinguirse por la manera en que ocurre.

Discriminación directa

Existe cuando alguien recibe explícitamente un trato menos favorable debido a una característica.

Por ejemplo, rechazar a un candidato únicamente por su origen étnico.

Discriminación indirecta

Aparece cuando una norma aparentemente neutral perjudica de manera particular a un determinado grupo y no existe una justificación adecuada.

Esta forma puede ser mucho menos visible porque sobre el papel la regla parece aplicarse a todo el mundo por igual.

Discriminación institucional o estructural

También pueden existir procesos discriminatorios que no dependen de una única decisión individual. Procedimientos, instituciones y desigualdades acumuladas pueden generar resultados sistemáticamente diferentes entre grupos.

Por eso combatir la discriminación no consiste únicamente en modificar las actitudes de individuos concretos. También requiere examinar procedimientos, incentivos, normas y barreras de acceso.

Discriminación, prejuicios y estereotipos

Los tres fenómenos se refuerzan con frecuencia.

Un estereotipo podría ser creer que los miembros de determinado grupo son menos trabajadores. El prejuicio aparecería al desarrollar una valoración negativa hacia ellos. La discriminación se produciría si esa valoración lleva a descartar sistemáticamente sus candidaturas.

La relación no es siempre tan lineal. Una persona puede aplicar una práctica discriminatoria porque sigue una norma de la organización sin sentir hostilidad personal. Del mismo modo, alguien puede mantener un prejuicio y controlar deliberadamente su comportamiento para no discriminar.

Comprender estos mecanismos resulta importante para diseñar intervenciones. Informar sobre un grupo puede corregir determinados errores, pero la OMS ha señalado en el ámbito de la salud mental que aumentar conocimientos por sí solo no garantiza la desaparición del prejuicio o la discriminación.

Consecuencias psicológicas de la discriminación

La exposición repetida a discriminación puede convertirse en una fuente de estrés. Las personas afectadas pueden verse obligadas a anticipar constantemente si recibirán un trato hostil, adaptar su comportamiento o valorar si es seguro revelar determinadas características.

Entre las consecuencias asociadas en la literatura psicológica pueden aparecer:

  • Estrés.
  • Ansiedad.
  • Síntomas depresivos.
  • Ira.
  • Sensación de inseguridad.
  • Aislamiento.
  • Deterioro del bienestar.
  • Evitación de determinados lugares o instituciones.

Esto no significa que todas las personas reaccionen de la misma manera. Los efectos dependen de la intensidad, frecuencia, contexto, apoyos y recursos disponibles.

La discriminación tampoco debe interpretarse únicamente como una cuestión de sensibilidad individual. Puede tener consecuencias materiales directas al reducir oportunidades de empleo, educación, vivienda o atención sanitaria.

Cómo actuar ante una situación discriminatoria

La respuesta adecuada depende de la gravedad, el entorno y la legislación aplicable.

Puede ser útil:

  • Registrar qué ocurrió, cuándo y quién estaba presente.
  • Guardar comunicaciones relevantes cuando sea seguro y legal hacerlo.
  • Diferenciar conductas concretas de interpretaciones generales.
  • Consultar políticas internas de la organización.
  • Buscar apoyo de personas de confianza.
  • Recurrir a sindicatos, asociaciones o servicios especializados cuando corresponda.
  • Solicitar asesoramiento jurídico si pueden haberse vulnerado derechos.

Si la situación incluye amenazas o violencia, la prioridad debe ser la seguridad.

Desarrollar estrategias de empatía puede ayudar a reducir determinados prejuicios interpersonales, pero la responsabilidad de resolver la discriminación no debe recaer exclusivamente en quienes la sufren.

Cómo reducir nuestros propios prejuicios

Nadie está completamente libre de categorías y asociaciones aprendidas. Reconocerlo no significa aceptar cualquier comportamiento discriminatorio como inevitable.

Algunas prácticas útiles son:

  • Evaluar conductas individuales en lugar de atribuir características grupales.
  • Preguntarnos qué evidencia respalda una generalización.
  • Buscar información de fuentes fiables.
  • Escuchar directamente a personas con experiencias diferentes.
  • Observar si aplicamos criterios distintos según quién tengamos delante.
  • Evitar convertir una experiencia negativa con una persona en una conclusión sobre todo su grupo.
  • Revisar los tipos de pensamiento que favorecen generalizaciones y conclusiones absolutas.

También es importante observar las normas del entorno. La presión social puede mantener comentarios y comportamientos discriminatorios cuando las personas creen que el grupo los acepta, incluso si individualmente no los respaldarían.

Cuándo buscar ayuda profesional

La discriminación no es un problema psicológico de quien la sufre. Sin embargo, experimentar rechazo, acoso o exclusión de forma repetida puede generar un malestar que justifique apoyo psicológico.

Conviene consultar cuando aparecen ansiedad intensa, aislamiento, problemas de sueño, síntomas depresivos, miedo persistente, recuerdos intrusivos o deterioro de la vida cotidiana.

El apoyo psicológico puede ayudar a gestionar las consecuencias emocionales y recuperar recursos, pero no sustituye las medidas sociales, laborales o jurídicas necesarias para detener una situación discriminatoria.

Conclusión

Estos 22 tipos de discriminación muestran que el trato desigual puede basarse en características muy diferentes, desde la raza, la edad y el género hasta la discapacidad, el origen social, la salud o el idioma.

Las categorías pueden solaparse. La discriminación interseccional recuerda precisamente que una misma persona puede encontrarse en la intersección de diferentes desigualdades y vivir una experiencia que no puede comprenderse observando cada característica por separado.

Reducir la discriminación requiere algo más que evitar insultos explícitos. También exige revisar estereotipos, decisiones, procedimientos y estructuras que pueden limitar injustificadamente las oportunidades de determinados grupos. La igualdad real depende tanto del comportamiento individual como de las condiciones sociales en las que esas decisiones se producen.

Preguntas Frecuentes

¿Qué es la discriminación?
Es un trato desigual o desfavorable basado en características reales o atribuidas a una persona o grupo. Puede ser explícita, indirecta o formar parte de prácticas institucionales más amplias.
¿Cuáles son los principales tipos de discriminación?
Entre los más conocidos están la discriminación racial, étnica, por sexo, género, orientación sexual, edad, discapacidad, religión, nacionalidad y situación socioeconómica. También existen formas relacionadas con salud, apariencia, idioma y otras características.
¿Cuál es la diferencia entre prejuicio y discriminación?
El prejuicio es una actitud o valoración sobre una persona por su pertenencia a un grupo. La discriminación se refiere al comportamiento o práctica mediante la que esa persona recibe un trato desfavorable.
¿Qué es la discriminación indirecta?
Se produce cuando una regla aparentemente neutral perjudica especialmente a un grupo determinado sin una justificación suficiente. Por ello, tratar formalmente a todo el mundo igual no garantiza siempre resultados no discriminatorios.
¿Qué es la discriminación interseccional?
Describe situaciones en las que varias características y sistemas de desigualdad interactúan. La experiencia de una persona puede no explicarse adecuadamente estudiando por separado género, origen étnico, discapacidad u otras dimensiones.
¿La discriminación puede afectar a la salud mental?
Sí. La exposición repetida puede convertirse en una fuente importante de estrés y relacionarse con ansiedad, síntomas depresivos, aislamiento o sensación de inseguridad. El impacto varía según la situación y los recursos disponibles.
Raquel León

Escrito por

Raquel León

Psicóloga general sanitaria y redactora

Francesc Abad

Revisado por

Francesc Abad

Psicólogo y psicoterapeuta

“” Cómo citar este artículo

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Raquel León. (2026, agosto 18). 22 tipos de discriminación: características y ejemplos. Psicólogo Plus. https://psicologoplus.com/tipos-discriminacion

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